miércoles 22 de julio de 2009

La Lógica Psicopática Israelí: Los israelíes no pagan nada por la injusticia de la ocupación

Gideon Levy
Haaretz
Traducido del hebreo para Rebelión por J.M.y revisado por Caty R.
20/07/09

En realidad, ¿quién necesita todo esto? El presidente de Estados Unidos invierte gran parte de su precioso tiempo y de su buena voluntad intentando convencer de la necesidad de acabar con el conflicto, los europeos están dispuestos a entrar en acción, medio mundo aguarda; pero, vamos, seamos sinceros: ¿por qué cargar con toda esta historia? Los colonos podrían hacer oír su terrible voz y cerrar los puestos de control, el ejército podría descender de su gloria, las noticias volverse aburridas, las viñas de los Altos del Golán podrían clausurarse y perjudicar la boutique del vino de Ofrah.

La vida en Israel es genial, ¿quién tiene tiempo para pensar en la paz, en las negociaciones, las retiradas, el "precio" que debemos pagar y todo ese desorden innecesario? Los cafés bullen, los restaurantes están repletos, los lugares de vacaciones llenos, los mercados desbordados, la televisión anestesiante, embotellamientos en las carreteras, festivales a todo trapo, 'la Scala' actuó en el parque y le seguirá Madonna, las playas llenas de público local y de veraneantes, el verano de 2009 es maravilloso, entonces, ¿por qué deberíamos cambiar?

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Los israelíes no están pagando ningún precio por la ocupación. En Israel, la vida es infinitamente mejor que en otros países. La crisis financiera mundial repercutió menos en Israel que en otros lados; hay pobres, pero no tantos como en el Tercer Mundo, tampoco los ricos ni la clase media se vieron seriamente afectados. La seguridad está controlada. No hay ataques terroristas, no hay árabes: cuando el terrorismo se calma, como ha ocurrido en los últimos años, ¿quién recuerda que existe un "problema palestino"? El ejército y el primer ministro Benjamín Netanyahu pueden seguir asustándonos con la amenaza del peligro terrorista, pero, mientras tanto, éste no existe; la amenaza nuclear iraní también es, por ahora, una posibilidad vaga. La vida en Israel, de momento, es segura.

Es cierto, de vez en cuando irrumpe una ola de violencia, pero en general sucede en lugares periféricos, que no interesan a nadie que viva en el centro del país, cohetes Kassam sobre Sderot o Katiushas sobre Kiryat Shmona, ¿a quién le importa? Después viene un período de calma, como ahora. El muro, la prensa, el sistema educativo y la propaganda política hacen un magnífico trabajo haciéndonos olvidar lo que necesitamos olvidar y ocultando lo que hay que ocultar. Ellos están allá, nosotros estamos aquí, y aquí la vida es como la miel, no como una explosión. ¿Como si fuera Suiza? O Mejor todavía.

Siempre hemos sabido rentabilizar todos los aspectos de la vida. Practicamos el culto de la seguridad, la verdadera religión de la sociedad, y perpetuamos la memoria del Holocausto. Se puede disfrutar en Israel y además hacerse la víctima, estar de fiesta y también quejarse. ¿Dónde existe otro sitio parecido?

Los israelíes no pagan nada por la injusticia de la ocupación, por eso la ocupación no acabará nunca. Sólo puede terminar cuando los israelíes paguen y aprendan el coste de la ocupación. Nunca acabarán con la ocupación por su propia iniciativa, ¿por qué deberían hacerlo? Ni el ataque terrorista más cruel de los que han ocurrido en el país ha conseguido que los israelíes entiendan la relación de causa y efecto entre la ocupación y el terror. Bajo las alas de la prensa y de los políticos, las dos fuentes de atontamiento y ceguera más importantes de la sociedad israelí, aprendimos a pensar que los árabes nacieron para matar, que todo el mundo está contra nosotros, que el antisemitismo es lo que predomina en las relaciones con Israel, que no existe relación entre nuestras acciones y el precio que pagamos de vez en cuando.

Ya sea un boicot internacional o un terrible derramamiento de sangre, no se ven en el horizonte cercano, entonces, ¿de qué deberíamos preocuparnos? Es cierto que el mundo comenzó a mirar con mala cara a Israel, pero, ¿qué importa? Los israelíes están convencidos de que de todas formas el mundo los odia. Todo el tiempo que puedan seguir disfrutando de los placeres, no hay razón para preocuparse. Intenten preguntar a los israelíes por qué se encierran, sólo oirán desdén, nunca una autocrítica. Los israelíes no sólo disfrutan, sino que también están muy satisfechos de sí mismos, de su alto grado de moralidad, de su ejército y de su país.

Todo esto sería estupendo si no fuese porque la ceguera es peligrosa y se prevé un final poco feliz. Otro verano genial en Tel Aviv -y en Gaza y en Jenin- pero una parte del mundo nos lo escupirá al rostro. Y entonces pondremos caras de sorpresa, de pobres víctimas, eso que a nosotros nos gusta tanto.

Comentario: Esta es la lógica que está manejando la sociedad israelí a costa de la sangre palestina. El confort físico es lo que les preocupa a las personas de Israel, mientras sus líderes sedientos de sangre siguen creando destrucción y genocidio en los territorios ocupados.

Disculpen la molestia: armados contra los pobres

Eduardo Galeano
Cubadebate
20/07/09

Si la justicia internacional de veras existe, ¿por qué nunca juzga a los poderosos? No van presos los autores de las más feroces carnicerías. ¿Será porque son ellos quienes tienen las llaves de las cárceles?

¿Por qué son intocables las cinco potencias que tienen derecho de veto en Naciones Unidas? ¿Ese derecho tiene origen divino? ¿Velan por la paz los que hacen el negocio de la guerra? ¿Es justo que la paz mundial esté a cargo de las cinco potencias que son las principales productoras de armas? Sin despreciar a los narcotraficantes, ¿no es éste también un caso de “crimen organizado”?

Pero no demandan castigo contra los amos del mundo los clamores de quienes exigen, en todas partes, la pena de muerte. Faltaba más. Los clamores claman contra los asesinos que usan navajas, no contra los que usan misiles.

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Y uno se pregunta: ya que esos justicieros están tan locos de ganas de matar, ¿por qué no exigen la pena de muerte contra la injusticia social? ¿Es justo un mundo que cada minuto destina 3 millones de dólares a los gastos militares, mientras cada minuto mueren 15 niños por hambre o enfermedad curable? ¿Contra quién se arma, hasta los dientes, la llamada comunidad internacional? ¿Contra la pobreza o contra los pobres?

¿Por qué los fervorosos de la pena capital no exigen la pena de muerte contra los valores de la sociedad de consumo, que cotidianamente atentan contra la seguridad pública? ¿O acaso no invita al crimen el bombardeo de la publicidad que aturde a millones y millones de jóvenes desempleados, o mal pagados, repitiéndoles noche y día que ser es tener, tener un automóvil, tener zapatos de marca, tener, tener, y quien no tiene, no es?

¿Y por qué no se implanta la pena de muerte contra la muerte? El mundo está organizado al servicio de la muerte. ¿O no fabrica muerte la industria militar, que devora la mayor parte de nuestros recursos y buena parte de nuestras energías? Los amos del mundo sólo condenan la violencia cuando la ejercen otros. Y este monopolio de la violencia se traduce en un hecho inexplicable para los extraterrestres, y también insoportable para los terrestres que todavía queremos, contra toda evidencia, sobrevivir: los humanos somos los únicos animales especializados en el exterminio mutuo, y hemos desarrollado una tecnología de la destrucción que está aniquilando, de paso, al planeta y a todos sus habitantes.

Esa tecnología se alimenta del miedo. Es el miedo quien fabrica los enemigos que justifican el derroche militar y policial. Y en tren de implantar la pena de muerte, ¿qué tal si condenamos a muerte al miedo? ¿No sería sano acabar con esta dictadura universal de los asustadores profesionales? Los sembradores de pánicos nos condenan a la soledad, nos prohíben la solidaridad: sálvese quien pueda, aplastaos los unos a los otros, el prójimo es siempre un peligro que acecha, ojo, mucho cuidado, éste te robará, aquél te violará, ese cochecito de bebé esconde una bomba musulmana y si esa mujer te mira, esa vecina de aspecto inocente, es seguro que te contagia la peste porcina.

jueves 16 de julio de 2009

Psicopatía política: maquiavélicos y narcisistas

Carlos Báez Evertsz
Clave Digital
06/05/09

Los maquiavélicos, en su relación con los demás, lo que buscan es aprovecharse de ellos, como instrumentos para el logro de sus objetivos individuales. Para ello no reparan en utilizar cualquier medio, desde la seducción hasta la intimidación, pasando por el uso sistemático de la mentira, el fraude y la compra pura y simple de voluntades políticas.

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Sin entrar en mayores consideraciones sobre lo que significa Maquiavelo en el pensamiento político, deseo recordar lo que señalaba mi profesor Antonio Truyol y Serra, refiriéndose a Spinoza y Rousseau, que intentando redimir al autor de El Príncipe, de la mala fama, vieron en su obra màs famosa una enseñanza para los pueblos, al mostrarle las prácticas secretas de los tiranos, y hoy, diríamos, de los políticos inescrupulosos.

No obstante, lo que ha quedado como veredicto histórico del maquiavelismo y los denominados teóricos maquiavelistas, ha sido una condena de dicha concepción, lo cuál no impide que se sigan practicando sus principios, por los sutiles, de manera más fina, y por los políticos de medio pelo, de la manera burda a que nos tienen tan acostumbrados tantos de nuestros políticos criollos, con sus maneras y estilos de la “Cosa Nostra” tropical.

Sin embargo, nos vamos a limitar a una consideración operativa para los tipos psicopáticos calificados como maquiavélicos. En este sentido serían individuos que tienen como norma de conducta la defensa a ultranza de su éxito personal y de su poder, por encima de cualquier otra consideración.

Los maquiavélicos, en su relación con los demás, lo que buscan es aprovecharse de ellos, como instrumentos para el logro de sus objetivos individuales. Para ello no reparan en utilizar cualquier medio, desde la seducción hasta la intimidación, pasando por el uso sistemático de la mentira, el fraude y la compra pura y simple de voluntades políticas.

Las tendencias básicas del individuo maquiavélico son la utilización de la manipulación de manera habitual en sus relaciones con los otros, y el hecho de que experimentan una satisfacción personal cuando logran manipular con éxito a las demás personas para obtener sus fines. Pero yo entiendo que lo fundamental del maquiavelismo, además, de lo anterior, es la absoluta carencia de sentimiento de culpa para llevar a cabo esas acciones.

Manipulan, engañan, mienten, atropellan, se apropian indebidamente de lo ajeno o de lo público, de una manera natural, con total distanciamiento, y con la casi íntima convicción de que todo lo que hacen, en cuanto les beneficia, es correcto, y está bien hecho. Es una tendencia típica de la mentalidad propia del delincuente. Esto me gusta, esto me interesa, sirve a mis objetivos o me impide alcanzarlo, entonces, lo tomo, lo adquiero, lo elimino.

Hay una absoluta separación entre el interés individual y cualquier norma de comportamiento privada o pública. Entre ética, moral y política. Es la idolatría del éxito como fin absoluto. La mala conciencia no existe en ellos, ya que el logro de sus fines económicos, políticos y sociales, lo justifica todo y todo lo hace bueno. Ganar es lo que importa, perder es el único mal. Es la relación directa entre política y delito, entre política y criminología.

La psicopatía narcisista se basa en el mito de Narciso descrito por Ovidio. El oráculo vaticinó a Narciso un triste destino si intentaba conocerse a sí mismo. Narciso era bello y atraía a las mujeres. Era orgulloso y despreciaba a quien le amaba. Una de las menospreciadas solicita a la diosa Némesis que reciba castigo por su orgullo. Un día que Narciso vuelve cansado de una cacería, se inclina a beber en una fuente y se produce el castigo divino. Al verse en el agua de la fuente, Narciso queda enamorado del que ve en la fuente. Poseído de una gran pasión abraza y besa a la figura reflejada hasta que se percata que la figura es el mismo y muere ahogado en la fuente.

La psicología define el narcisismo como un exagerado amor por sí mismo que llega a perjudicar a la propia persona y a los que se relacionan con ella. El psicópata narcisista tiene los siguientes comportamientos: posee una idea grandiosa de su propia importancia, tiene fantasías de éxito y poder ilimitados, se considera alguien especial y diferente a los demás, tiene una necesidad excesiva de ser admirado, y cree que se le debe todo.

Además, se aprovecha de los otros para conseguir sus fines, carece de empatía y es incapaz de reconocer las necesidades y sentimientos de terceros, siente envidia de los demás y cree que los otros le envidian, manifiesta actitudes prepotentes y arrogantes. Esta sobrevaloración patológica del yo, lo que pretende compensar es un vacío personal y un déficit de verdadera autoestima.

En situaciones de ejercicio del poder, los maquiavélicos y narcisistas, como los arribistas, suelen ser personajes muy nocivos para los gobernados por su papel de depredadores sociales y políticos.

sábado 14 de febrero de 2009

"Los políticos suelen aferrarse al poder como psicópatas"

Laura Di Marco
para LA NACION
14/01/09
extraido del blog Señales de los Tiempos



"Los psicópatas mienten de manera muy artística", dice Marietán
Foto: Augusto Famulari


"Los políticos de fuste generalmente son psicópatas, por una sencilla razón: el psicópata ama el poder. Usa a las personas para obtener más y más poder, y las transforma en cosas para su propio beneficio. Esto no quiere decir, desde luego, que todos los políticos o todos los líderes sean psicópatas, ni mucho menos, pero sí que el poder es un ámbito donde ellos se mueven como pez en el agua."

El que lo dice es el médico psiquiatra Hugo Marietán, uno de los principales especialistas argentinos en psicopatía y referencia obligada para aquellos que les ponen la lupa a estas personalidades atípicas, que no necesariamente son las que protagonizan hechos policiales de alto impacto.

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Porque, precisamente, la alusión no se dirige a los asesinos seriales al estilo de Hannibal Lecter, el perturbado psiquiatra de El silencio de los inocentes, sino a aquellas personalidades que Marietán define como los "psicópatas cotidianos". Personalidades especiales, pero que no sólo se adaptan perfectamente al medio, sino que también suelen estar a nuestro alrededor sin mayores estridencias. Y más aún: muchos suelen llegar a la cima económica, política y del reconocimiento social.

Lo novedoso en la definición que hace Marietán, miembro de la Asociación Argentina de Psiquiatría y considerado una autoridad en su especialidad, es que el psicópata no es un enfermo mental, sino una manera de ser en el mundo. Es decir: una variante poco frecuente del ser humano que se caracteriza por tener necesidades especiales. El afán desmedido de poder, de protagonismo o matar pueden ser algunas de ellas. Funcionan con códigos propios, distintos de los que maneja la sociedad, y suelen estar dotados para ser capitanes de tormenta por su alto grado de insensibilidad y tolerancia a situaciones de extrema tensión.

En la psicopatía, señala este experto, no hay "tipos", sino grados o intensidades diversas. Así, el violador serial sería un psicópata más intenso o extremo que el cotidiano, pero portador de la misma personalidad.

A los 57 años, es docente en la Universidad de Buenos Aires, codirector de la revista de neuropsiquiatría Almaceón y coordinador del portal español psiquiatria.com . A partir de la década del 80, trabajó en los hospitales Moyano, Esteves y Borda, donde dirigió cursos de semiología psiquiátrica. Su página en Internet ( www.marietan.com ) es de referencia constante en los estudios sobre psicopatía.

Según explica en la entrevista con LA NACION, hay un tres por ciento de la población con características psicopáticas. Es decir, 1.200.000 personas en la Argentina. "La relación es de tres varones por cada mujer. Son 300.000 damas y 900.000 caballeros. ¿Por qué más hombres? Sospecho que es porque la mujer utiliza su poder en el ámbito de la casa", dice.

-¿Cómo distinguir un político psicópata del que no lo es?

-Una característica básica del psicópata es que es un mentiroso, pero no es un mentiroso cualquiera. Es un artista. Miente con la palabra, pero también con el cuerpo. Actúa. Puede, incluso, fingir sensibilidad. Uno le cree una y otra vez, porque es muy convincente. Un dirigente común sabe que tiene que cumplir su función durante un tiempo determinado. Y, cumplida su misión, se va. Al psicópata, en cambio, una vez que está arriba, no lo saca nadie: quiere estar una vez, dos veces, tres veces. No larga el poder, y mucho menos lo delega. Quizás usted recuerde a alguno así? Otra característica es la manipulación que hace de la gente. Alrededor del dirigente psicópata se mueven obsecuentes, gente que, bajo su efecto persuasivo, es capaz de hacer cosas que de otro modo no haría.

-¿Como bajo el efecto de un hechizo, dice usted?

-Son gente subyugada, sí, e incluso puede ser de alto nivel intelectual. Este tipo de líderes no toman a los ciudadanos como personas con derechos: los toman como cosas. Porque el psicópata siempre trabaja para sí mismo, aunque en su discurso diga todo lo contrario. La gente es un mero instrumento. Carece de la habilidad emocional de la empatía, que es la capacidad de cualquier persona normal de ponerse en el lugar del otro. Las "cosas", para el líder político con estas características, tienen que estar a su servicio: personas, dinero, la famosa caja, para comprar voluntades. Utilizan el dinero como un elemento de presión, porque usan la coerción. La pregunta del accionar psicopático típico es: ¿cómo doblego la voluntad del otro? ¿Con un cargo, con un plan, con un subsidio? ¿Cómo divido?
-¿El clientelismo político es, según usted, una forma de cosificación?

-Sí, porque es un "yo te doy, pero vos me devolvés, venís a tal o cual acto, me respondés como yo te pido". No es un dar desinteresado ni movido por la sensibilidad de querer ayudar a quien no tiene. Es un uso de las personas para construir el propio poder.

-Eso está claro, pero ¿qué lo definiría como un acto psicopático?

-Que le está quitando a la gente la capacidad de elegir. El psicópata siempre nos deja sin opciones: la gente que manipula está en una desventaja económica tal que no tiene otra salida: o como y lo sigo o no lo sigo y no como. La libertad de las personas es la capacidad de tener alternativas.
-¿El líder psicópata sabe que trabaja para él o cree realmente luchar por una causa superior?

-Es muy difícil entrar en su cabeza. Tienen una lógica muy distinta. Sin embargo, lo crea o no, la bandera que utiliza siempre es suprapersonal, más allá, incluso, de este momento. Esto se ve bastante, también, en líderes religiosos psicópatas, que apelan a la salvación del más allá. Otras banderas pueden ser la apelación al hombre nuevo, el proyecto nacional, la liberación, la raza superior, la Nación, la patria. El psicópata siempre necesita buscar un enemigo, para aglutinar. Y, por supuesto, nunca va a decir: "Vamos a trabajar para mí".

-¿Qué sucede con este tipo de políticos en períodos normales, sin crisis agudas?

- Bueno, ahí viene el problema, porque el psicópata no se adapta a la tranquilidad. El necesita la crisis. Ser reconocido como salvador. En la paz, él no tiene papel. No la soporta. Por eso las sociedades lideradas por políticos de estas características viven de crisis en crisis.

-¿Y este líder no puede cambiar? ¿Aprende de sus errores?

-No. Siempre es igual a sí mismo: la psicopatía es una estructura que no cambia.
-Hasta ahora, los está pintando como seres indestructibles, pero algún talón de Aquiles deben tener. ¿Cuál es ese punto débil?

-La frustración de sus plantes. Cuando apuestan por un proyecto, ponen todo en él y no les sale. Ahí, el psicópata se desorganiza y empieza a hacer pavadas. Es una personalidad controladora. Por eso en el momento de la frustración puede tener actitudes absolutamente toscas, torpes. Y en este punto, la gente ve que hace macanas, una detrás de otra, y empieza a quebrarse esa unidad, que consiguió con su persuasión.

-Usted dice que se aferran al poder y que es muy difícil sacarlos. ¿Alguna sugerencia?

-Bueno, hacen falta un montón de líderes de los comunes, normales, o bien otro psicópata pesado que se le contraponga. Entre muchos logran sacar al dirigente psicópata, o, al menos, reducir su poder. Otra cosa es aprender a no elegirlos. El psicópata necesita desestabilizar siempre las cosas, aquí y allá. Por eso necesita fabricar crisis. Si uno va entendiendo cómo es su mecanismo, los puede distinguir y votar por otros líderes, que pueden ser muy carismáticos, incluso, pero no psicopáticos.

-Si algún político psicópata llegara a leer esta entrevista, ¿se reconocería como tal?

-Por supuesto que no. Terminará de leer y les dirá a sus interlocutores: ¡qué barbaridad; cuántos psicópatas hay dando vueltas por el mundo!

El personaje:

HUGO MARIETAN Médico psiquiatra Edad: 57 años. Graduado: en la UBA. Médico y profesor: trabajó desde 1982 en los hospitales Moyano y Borda. Dicta cursos de grado y posgrado. Escritor: es autor de trabajos académicos ( Sol negro: un psicópata en la familia , Descriptor de psicopatía ) y también de obras de teatro y novelas.

Las asociaciones ponerogénicas y sus efectos en la sociedad

El siguiente texto también fue extraido del libro El 11-S: la verdad definitiva, que contiene un resumen de Ponerología Política, obra que estará próximamente disponible en español.

Trata acerca de las asociaciones ponerogénicas. Describe en qué consisten, cómo se forman y decaen, y cuál es el grado de influencia negativa que ejercen en la sociedad como un todo. Esperamos que sea de su interés.

"Hemos identificado distintas piezas del rompecabezas patocrático: el enemigo invisible entre nosotros, el psicópata; el reconocimiento desde temprana edad de que son diferentes del resto de la sociedad normal; su conocimiento particular sobre la sociedad y los individuos normales, lo cual pueden utilizar para manipularnos y obtener lo que desean; y su capacidad para reconocerse mutuamente y trabajar juntos. Seguidamente observaremos el tema de las asociaciones ponerogénicas, es decir, asociaciones de individuos de diferentes tipos patológicos que trabajan en conjunto para imponer su visión y modo de experimentar el mundo sobre el resto de nosotros. Algunas de estas asociaciones son ponerogénicas desde el comienzo; otras comienzan como asociaciones de gente normal obrando por un mundo mejor, pero son tomadas por personas trastornadas y se convierten en el vehículo del poder patocrático:

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Llamaremos por el nombre de “asociación ponerogénica” a cualquier grupo de gente que se caracterice por procesos ponerogénicos de una intensidad social por encima de la media, en donde los portadores de varios factores patológicos cumplen la función de inspiradores, fascinadores y líderes, y en donde se genera una verdadera estructura social patológica. Las asociaciones más pequeñas y menos permanentes serán llamadas “grupos” o “uniones”.
Dicho tipo de asociación provoca el mal que hiere a otras personas así como a sus propios miembros. Podríamos crear una lista de los diversos nombres que la tradición lingüística ha adjudicado a tales organizaciones: bandas, pandillas criminales, mafias, grupos políticos y clanes, que evitan ingeniosamente el choque con la ley mientras buscan obtener ventajas.
Tales uniones aspiran con frecuencia al poder político con el propósito de imponer su oportuna legislación sobre la sociedad, en nombre de una ideología adecuadamente preparada, derivando ventajas bajo la forma de prosperidad y satisfacción desproporcionada de sus ansias de poder. […]
Un fenómeno que todos los grupos y asociaciones ponerogénicas tienen en común es el hecho de que sus miembros pierden (o ya han perdido) la capacidad de percibir individuos patológicos como tales, interpretando su conducta de una manera fascinada, heroica o melodramática. Las opiniones, ideas y juicios de personas portadoras de diversos déficits psicológicos son dotados de una importancia por lo menos igual a la de individuos sobresalientes dentro de la gente normal.
La atrofia de las facultades críticas naturales con respecto a individuos patológicos se convierte en una apertura para sus actividades, y al mismo tiempo en un criterio para reconocer la asociación en cuestión como ponerogénica. Llamemos a esto el primer criterio de la ponerogénesis.
[...]
Otro fenómeno que todas las asociaciones ponerogénicas tienen en común es su concentración estadísticamente más elevada de individuos con diversas anomalías psicológicas. Su composición cualitativa es crucialmente importante en la formación de la totalidad del carácter de las actividades, del desarrollo o de la extinción de la unión.
Grupos dominados por diversos tipos de individuos caracteropáticos desarrollarán actividades relativamente primitivas, demostrando que es bastante fácil que la sociedad de gente normal se quiebre. El asunto es diferente cuando tales uniones son inspiradas por individuos psicopáticos.
Luego Lobaczewski describe los dos tipos básicos de uniones ponerogénicas: las ponerogénicas primarias y las ponerogénicas secundarias:
Describamos como primeramente ponerogénica una unión cuyos miembros anormales se mantuvieron activos desde el principio, efectuando el rol de catalizadores de la cristalización tan pronto como ocurrió el proceso de creación del grupo.
Llamaremos secundariamente ponerogénica a una unión que fue fundada en nombre de alguna idea con un significado social independiente, por lo general incluida dentro de las categorías de la visión lógica del mundo, pero que luego sucumbió a una cierta degeneración moral. Esto a su vez abrió las puertas a la infección y activación de los factores patológicos en su seno, y luego a una ponerización del grupo entero, o a menudo de su fracción.
Desde el comienzo mismo, una unión primariamente ponerogénica es un cuerpo extraño dentro del organismo de la sociedad, ya que su carácter choca con los valores morales que la mayoría respeta. Las actividades de tales grupos provocan una oposición y disgusto, y se las considera inmorales; por regla general, entonces, tales grupos no se propagan demasiado ni se metastatizan en uniones numerosas. Finalmente pierden la batalla contra la sociedad.
Sin embargo, para que puedan tener la oportunidad de desarrollarse en una asociación ponerogénica de gran tamaño, basta con que alguna organización humana, caracterizada por objetivos sociales o políticos y una ideología con algún tipo de valores creativos, sea aceptada por un grupo más grande de gente normal, antes de que sucumba a un proceso de malignidad ponerogénica.
Es posible que la tradición primaria y los valores ideológicos protejan durante un largo tiempo a una unión que ha sucumbido al proceso de ponerización del sentido común sano de la sociedad, en especial sus componentes menos críticos.
Cuando los procesos ponerogénicos afectan a una organización humana de ese tipo, la cual emergió y actuó en nombre de propósitos políticos y sociales cuyas causas estaban condicionadas por la historia y la situación social, los valores primarios originales del grupo alimentarán y protegerán tal unión, a pesar de que aquellos mismos valores primaros hayan sucumbido a una degeneración característica, y que su función práctica se haya vuelto completamente distinta a la original, porque se retienen los nombres y los símbolos.
Simplemente porque un grupo opera bajo el título de “comunismo”, “socialismo”, “democracia”, “conservadurismo” o “republicanismo”, eso no significa en la práctica que sus funciones se acerquen siquiera a la ideología presente al comienzo. La ideología original sirve para disimular, porque las asociaciones ponerogénicas que comienzan con ideas patológicas no son aceptables en la sociedad normal. Y mientras los miembros normales continúen interpretando los ideales originales a través de su comprensión más profunda, estarán ciegos al proceso de ponerogénesis que está teniendo lugar en su centro.
Lobaczewski continúa luego describiendo cómo los trastornos complementarios de los distintos tipos patológicos trabajan en conjunto en tal asociación:
Las uniones ponerogénicas de la variedad primaria interesan principalmente a la criminología; nuestra mayor preocupación serán las asociaciones que sucumben al proceso secundario de malignidad ponérica. […]
Dentro de cada unión ponerogénica, se crea una estructura psicológica que puede ser considerada como la contraparte o caricatura de una estructura de sociedad u organización social normales. En una organización social normal, los diversos individuos con sus virtudes y defectos psicológicos, se complementan en sus talentos y características. Esta estructura está sujeta a la modificación diacrónica en lo que concierne a los cambios en el carácter global de la asociación. Lo mismo ocurre en una unión ponerogénica. Individuos con diversas aberraciones psicológicas también se complementan en sus talentos y características.
Con frecuencia, algunas fases tempranas de la actividad de la unión son dominadas por individuos caracteropáticos, y en particular paranoicos, que a menudo juegan un papel inspiracional o de fascinador en el proceso de ponerización. Recuerde aquí que el poder del caracterópata paranoico reside en el hecho de que esclaviza fácilmente las mentes menos críticas, por ejemplo a personas con otro tipo de deficiencias psicológicas, o que han sido víctimas de individuos con trastornos de la personalidad, y sobre todo una gran parte de la juventud.
Llegado a este punto, la unión aún exhibe una cierta característica romántica y todavía no se caracteriza por una conducta excesivamente brutal.
Un ejemplo podría ser el de una personalidad paranoica que se cree Robin Hood con la “misión” de “robar a los ricos para dar a los pobres”. Esto se puede transformar fácilmente en “robar a cualquiera para su propio beneficio” bajo el velo de que la “justicia social en contra nuestra hace que sea correcto”.
Sin embargo, al poco tiempo, los miembros más normales son empujados a dejar sus funciones y se los excluye de los secretos de la organización; como consecuencia, algunos abandonan la unión.
Luego, individuos con trastornos heredados se apoderan progresivamente de los puestos inspiracionales y de liderazgo. El rol de los psicópatas de base crece en forma gradual, a pesar de que les gusta mantenerse ostensiblemente discretos (ej. dirigiendo pequeños grupos), imponiendo el ritmo como eminencia gris. En las uniones ponerogénicas a una escala social mayor, el rol de líder por lo general está representado por un tipo de individuo diferente, uno que es más fácilmente digerible y representativo. Algunos ejemplos incluyen la caracteropatía frontal, o algún complejo más discreto de rasgos menores.
Al principio un fascinador hace simultáneamente de líder en un grupo ponerogénico. Más tarde aparece otra clase de “talento de liderazgo”, un individuo más vital que por lo general se une más tarde a la organización, una vez que ésta ya ha sucumbido a la ponerización. Se fuerza al individuo fascinador, por ser más débil, a llegar a un acuerdo siendo desviado hacia las sombras y reconociendo el “genio” del nuevo líder a menos que acepte la amenaza de una pérdida total de su lugar en la unión. Se distribuyen los roles. El fascinador necesita el apoyo del líder original y decisivo, quien también necesita a cambio al fascinador para sostener la ideología de la asociación, tan esencial para mantener la actitud adecuada en aquellos miembros de la lista que insinúan una tendencia a la crítica y dudan de la variedad moral.
La nueva tarea del fascinador pasa a ser la reestructuración apropiada de la ideología, deslizando nuevos contenidos bajo títulos antiguos, para poder de esa manera seguir cumpliendo con su función propagandística bajo condiciones constantente cambiantes. También debe sostener la mística del líder dentro y fuera de la asociación. Sin embargo, no puede haber plena confianza entre los dos, ya que el líder desprecia secretamente al fascinador y su ideología, mientras que este último desprecia al líder por ser un individuo tan ordinario. La confrontación siempre es probable; sin embargo, quienquiera que sea el más débil se convierte en el perdedor.
La estructura de dicha unión sufre una diversificación y especialización aun mayores. Un abismo se crea entre las masas de miembros más morales y los iniciados de la elite, quienes por regla general son más patológicos. Este último subgrupo se ve cada vez más dominado por factores patológicos hereditarios, siendo estos por los efectos que siguen a diversas enfermedades que afectan al cerebro, y también por individuos psicopáticos menos típicos y por gente cuyas personalidades con trastornos fueron causados por una privación previa o por métodos de crianza brutal por parte de individuos patológicos. Pronto resulta que queda cada vez menos lugar para la gente normal en el grupo. Los secretos y las intenciones de los líderes permanecen escondidos al proletariado de la unión; los productos del trabajo de los fascinadores deben bastar para este segmento.
Un observador que está siguiendo las actividades de tal unión desde afuera y que utiliza una visión psicológica natural del mundo siempre tendrá tendencia a sobrestimar el rol del líder y su función supuestamente autocrática. Los fascinadores y el aparato de propaganda son movilizados para mantener esta opinión externa errónea. No obstante, el líder depende de los intereses de la unión, y en especial de los iniciados de la elite, mucho más de lo que cree. Libra una batalla constante de maniobras; es un actor con un director. En las uniones macrosociales, esta posición la ocupa por lo general un individuo más representativo que no está desprovisto de ciertas facultades críticas; iniciarlo con todos esos planes y cálculos criminales sería contraproducente.
En conjunción con parte de la elite, un grupo de individuos psicopáticos que se esconden detrás del escenario manejan al líder, del mismo modo que Borman y su camarilla manejaban a Hitler. Si el líder no cumple con el rol que se le asigna, sabe por lo general que la camarilla que representa a la elite de la unión está en posición de asesinarlo, o de lo contrario quitarlo de su puesto. […]
Hemos hecho un esquema de las propiedades de las uniones en las cuales el proceso ponerogénico ha transformado su contenido original, generalmente benévolo, en un homólogo patológico del mismo, y ha modificado su estructura y sus últimos cambios de un modo lo suficientemente amplio para que abarque el espectro más grande posible de este tipo de fenómenos, desde la escala social más pequeña a la más grande. Las reglas generales que gobiernan esos fenómenos parecen ser al menos análogas, independientemente de la escala cuantitativa, social e histórica de tal fenómeno."

domingo 8 de febrero de 2009

La patocracia

Laura Knight-Jadczyk
Citas extraídas de El 11-S: la verdad definitiva
08/02/09

Comenzamos con una historia que Lobaczewski relata sobre su primer encuentro con la patocracia, cuando era estudiante en la universidad. Su primera idea es que el estudio del comportamiento patocrático debe ser realizado libre de toda interpretación moral del tipo de las que se utilizan frecuentemente para comprender el mal. Se debe estudiar del mismo modo en que un biólogo estudia la naturaleza:

De joven leí un libro acerca de un naturalista que paseaba a través de tierras vírgenes en la cuenca amazónica. En un momento, un animalito cayó de un árbol encima de su nuca, arañando dolorosamente su piel y chupándole la sangre. El biólogo lo sacó cuidadosamente –sin rabia, ya que esa era su manera de alimentarse– y procedió a estudiarlo minuciosamente. Este cuento trajo sorprendentemente a mi mente aquellos tiempos muy difíciles en los que un vampiro caía sobre nuestros cuellos, chupándole la sangre a una nación infeliz.

La actitud de un naturalista –que trata de rastrear la naturaleza de fenómenos macro-sociales a pesar de la adversidad– aseguró una cierta distancia intelectual y una mejor higiene psicológica, aumentando también ligeramente la sensación de seguridad y suministrando una premonición de que este mismo método podía ayudar a encontrar una solución creativa. Esto requería controlar los reflejos naturales y moralizantes de revulsión y otras emociones dolorosas que este fenómeno provoca en cualquier persona normal cuando la priva de su alegría de vivir y de su seguridad personal, arruinando su propio futuro y el de su nación. La curiosidad científica se convierte en un aliado fiel durante tales tiempos.

En el siguiente relato deja en claro la importancia de mantener un punto de vista objetivo:


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Que el lector imagine, por favor, una sala muy grande en algún antiguo edificio gótico de una universidad. Muchos de nosotros nos reuníamos allí al comienzo de nuestros estudios para escuchar las clases de filósofos sobresalientes. El año que precedió a nuestra graduación, fuimos arrastrados allí para escuchar las clases de adoctrinamiento que habían sido introducidas recientemente. [Bajo el nuevo régimen comunista], [a]lguien que nadie conocía apareció detrás del atril y nos informó que iba a ser nuestro profesor a partir de ese momento. Su discurso era fluido, pero no tenía nada de científico: no distinguía conceptos científicos de los utilizados a diario, y trataba ideas dudosas como si fueran conocimiento indiscutible. Nos inundaba noventa minutos por semana con paralogísticas ingenuas y presuntuosas y con una visión patológica de la realidad humana. Nos trataba con desprecio y con un odio no muy bien controlado. Dado que burlarse podía traer consecuencias horrorosas, teníamos que escuchar atentamente con la mayor gravedad.
Los rumores no tardaron en dejar al descubierto el origen de esta persona. Había llegado de un suburbio de Cracovia y había ido a la escuela superior, aunque nadie sabía si se había graduado. De cualquier forma, esta era la primera vez que atravesaba los portales de la universidad, ¡y como profesor, además! […]
Después de dicha tortura mental, llevó mucho tiempo para que alguien rompiera el silencio. Estudiábamos por cuenta propia, ya que sentíamos que algo extraño se había apoderado de nuestras mentes y que se estaba perdiendo definitivamente algo muy valioso. El mundo de la realidad psicológica y los valores morales parecían estar suspendidos como en una niebla escalofriante. Nuestro sentimiento humano y la solidaridad estudiantil perdieron su sentido, del mismo modo que el patriotismo y nuestros criterios establecidos desde hacía tiempo. Entonces nos preguntamos unos a otros: “¿Ustedes también están atravesando por esto?” Cada uno experimentaba a su manera esta preocupación acerca de su propia personalidad y porvenir. Algunos respondían en silencio a las preguntas. La profundidad de estas experiencias resultó ser diferente para cada individuo.
Entonces nos preguntamos cómo podíamos protegernos de los resultados de este “adoctrinamiento”. Teresa D. hizo la primera sugerencia: pasemos un fin de semana en las montañas. Funcionó. En compañía agradable, con un poco de bromas, y luego el agotamiento, seguido por un sueño profundo en un refugio, y nuestras personalidades humanas regresaron, aunque con ciertas reminiscencias. El tiempo también demostró crear una suerte de inmunidad psicológica, si bien no con todos. Analizar las características psicopáticas de la personalidad del “profesor” se convirtió en otra manera excelente de proteger nuestra propia higiene psicológica.
Ya puede imaginar nuestra preocupación, desilusión y sorpresa cuando algunos colegas que conocíamos bien comenzaron de repente a cambiar su visión del mundo; sus patrones de pensamiento nos recordaban además el parloteo del “profesor”. Sus sentimientos, que recientemente habían sido amistosos, se volvieron notablemente más fríos, si bien aún no hostiles. Argumentos benévolos o críticos por parte de estudiantes les rebotaban. Daban la impresión de poseer algún tipo de conocimiento secreto; para ellos éramos tan sólo sus antiguos colegas, creyendo todavía en lo que los profesores de otros tiempos nos habían enseñado. Teníamos que ser cuidadosos con lo que les decíamos.
Poco después nuestros antiguos colegas se alistaron en el Partido [Comunista]. ¿Quiénes eran? ¿De qué grupos sociales provenían? ¿Cómo y por qué habían cambiado tanto en menos de un año? ¿Por qué ni yo ni la mayoría de mis compañeros sucumbimos a este fenómeno y proceso? Muchas preguntas como éstas afloraban en nuestra mente en ese entonces. Aquellos tiempos, preguntas y actitudes hicieron surgir la idea de que este fenómeno podía ser entendido objetivamente, una idea que fue cristalizando con el tiempo. Muchos de nosotros participamos en las observaciones y reflexiones iniciales, pero la mayoría se desmoronó al enfrentarse directamente con problemas materiales o académicos. Sólo quedamos algunos; así que es posible que el autor de este libro sea el último de los mohicanos.
Fue relativamente fácil determinar el origen de la gente que sucumbió a este proceso, que entonces llamé “transpersonificación”, así como el ambiente en que se hallaban. Provenían de todos los grupos sociales, incluyendo familias aristócratas y fervientemente religiosas, y provocaron una ruptura en nuestra solidaridad estudiantil del orden de aproximadamente un 6%. La mayoría restante sufrió diferentes grados de desintegración de la personalidad que trajeron como consecuencia la realización de esfuerzos individuales en busca de los valores necesarios para volver a encontrarse consigo mismos; los resultados fueron variados y a veces creativos.
Incluso entonces, no teníamos duda alguna acerca de la naturaleza patológica de este proceso de “transpersonificación”, el cual transcurría de manera similar pero no idénticamente en todos los casos. La duración de los resultados de este fenómeno también variaba. Algunas de estas personas se convirtieron luego en fanáticos. Otros, más tarde, aprovecharon las distintas circunstancias para retirarse y restablecer los vínculos perdidos con la sociedad normal. Fueron remplazados. El único valor constante de este nuevo sistema social era el mágico número 6%.
Intentamos evaluar el nivel de talento de aquellos colegas que habían sucumbido a este proceso de transformación de la personalidad, y llegamos a la conclusión de que en promedio, era ligeramente inferior a la media de la población estudiantil. Su menor resistencia residía obviamente en otros rasgos bio-psicológicos que eran muy probablemente cualitativamente heterogéneos.
Tuve que estudiar temas bordeando la psicología y la psicopatía para lograr responder a las preguntas que surgían de nuestras observaciones; la negligencia científica en estas áreas demostró ser un obstáculo difícil de vencer. Al mismo tiempo, alguien guiado por un conocimiento especializado al parecer vació las bibliotecas de todo lo que podríamos haber encontrado sobre el tema. […]
Si analizamos ahora minuciosamente estas recurrencias, podríamos decir que el “profesor” estaba colgando un cebo por encima de nuestras cabezas, basado en el conocimiento psicológico específico de los psicópatas. Supo de antemano que sería capaz de pescar individuos susceptibles, pero su limitado número lo desilusionó. El proceso de transpersonificación tomaba el mando generalmente cuando el substrato instintivo de un individuo estaba marcado por una cierta palidez o algunos déficits. En un menor grado, también funcionaba con gente que manifestaba otras deficiencias, y el estado provocado en su interior también era parcialmente temporal, ya que constituía mayormente el resultado de una inducción psicopatológica.
Este conocimiento acerca de la existencia de individuos susceptibles y de cómo trabajar con ellos continuará siendo una herramienta para la conquista del mundo mientras tanto siga siendo el secreto de “profesores” así. Cuando se convierta en una ciencia popularizada competentemente, ayudará a las naciones a desarrollar una inmunidad. Pero ninguno de nosotros sabía eso en aquel momento.
Sin embargo, debemos admitir que al demostrar las propiedades de la patocracia de tal manera que nos forzó a una experiencia profunda, el profesor nos ayudó a entender la naturaleza del fenómeno en una mayor escala que muchos otros verdaderos científicos que participaron de algún modo u otro en este trabajo. [Andrej Lobacwezski, Political Ponerology, A Science on the Nature of Evil Adjusted for Political Purposes (Ponerología política: una ciencia de la naturaleza del mal ajustado a fines políticos), Red Pill Press, 2006]
Este fragmento presenta la esencia del problema patocrático: su carácter organizado y consciente de sí mismo, la capacidad de ciertos individuos con trastornos mentales para manipular, controlar y hasta un cierto grado hipnotizar a los demás con sus palabras y carisma, incluyendo el “conocimiento especial” que tienen sobre los individuos normales, no patológicos, y su capacidad para influenciar y adoctrinar a un cierto porcentaje de individuos y ponerlos bajo su dominio. En otros capítulos del libro, Lobaczewski habla de otro sector de la población, que forma aproximadamente un 12%, y que crea una alianza con los patócratas, aumentando el porcentaje total de individuos “ponerizados” a alrededor del 20%, una cifra que le otorga a la patocracia miembros más que suficientes como para controlar por completo el gobierno, los negocios, la justicia y los medios.

jueves 1 de mayo de 2008

Ponerología: Una ciencia de la naturaleza del mal

Laura Knight-Jadczyk
Citas extraídas de "El 11-S: la verdad definitiva"
01/05/08

Ponerología Política: Una ciencia de la naturaleza del mal ajustado a fines políticos*

Ponerología: s., división de la teología que trata acerca del mal; doctrina teológica sobre lo maligno o el mal; del griego: poneros, mal.



¿QUÉ ES EL MAL? Históricamente, la cuestión del mal ha sido una cuestión teológica. Varias generaciones de apologistas teológicos han escrito bibliotecas enteras con libros que intentaban certificar la existencia de un Dios Bueno, creador de un mundo imperfecto. San Agustín hizo una distinción entre dos formas de mal: el “mal moral”, el mal que hacen los humanos, por elección propia, sabiendo que están haciendo el mal; y el “mal natural”, lo malo que simplemente sucede (la tormenta, el diluvio, erupciones volcánicas, enfermedades fatales).

Y luego está lo que el psicólogo clínico Andrzej Lobaczewski denomina mal macrosocial: un mal a gran escala que se apodera de sociedades y naciones enteras, y que lo ha estado haciendo una y otra vez desde la noche de los tiempos.

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La historia de la humanidad, cuando se la considera objetivamente, es algo terrible. La muerte y la destrucción acechan a todos, tanto al pobre como al rico, al hombre libre como al esclavo, al joven como al viejo, al bueno como al malo, con una arbitrariedad y despreocupación que, aun si lo contemplamos momentáneamente, puede destruir la capacidad de funcionamiento de una persona normal.

Una y otra vez, el hombre ha visto sus sembradíos y su ganado echarse a perder por la sequía o la enfermedad, sus seres amados atormentados y diezmados por la enfermedad y la crueldad humana, la labor de una vida entera reducida a la nada en un instante por sucesos sobre los cuales no posee ningún control.

El estudio de la historia a través de sus diversas disciplinas ofrece una visión casi insoportable de la humanidad. Los movimientos rapaces de tribus hambrientas, invadiendo, conquistando y destruyendo en la oscuridad de la prehistoria; los invasores bárbaros del mundo civilizado durante las épocas del medioevo, las luchas sangrientas de las cruzadas de la Europa católica en contra de los infieles del Medio Oriente y luego en contra de sus propios hermanos “infieles”; el terror acechador de la Inquisición cuando los mártires apagaban el fuego con su propia sangre. Más tarde viene el holocausto feroz del genocidio moderno; guerras, hambre, pestilencia dando zancadas por el mundo con botas de cien leguas; y nunca nada más aterrorizante que la situación actual.

Todas estas cosas producen una intolerable sensación de indefensión ante lo que Mircea Eliade llama el ‘terror de la historia’.

Hay quienes podrán decir que hoy todo eso ya forma parte del pasado; que la humanidad ha entrado en una nueva fase; que la ciencia y la tecnología nos han traído hasta el punto de lograr acabar con este sufrimiento. Mucha gente cree que el hombre está evolucionando; que la sociedad está evolucionando; y que ahora tenemos el control sobre el mal arbitrario de lo que nos rodea, o que por lo menos lo vamos a tener después de que George Bush y sus neocons hayan tenido 25 años para luchar en la Infinita Guerra contra el Terror. Reinterpretamos o ignoramos cualquier cosa que no apoye esta idea. [...]

A nivel social, el odio, la envidia, la codicia y la contienda se multiplican de manera exponencial. El crimen aumenta nueve veces más rápido que la población. Esto se combina con guerras, insurrecciones y purgas políticas, y se multiplica con millones de personas en todo el mundo que carecen de comida o un techo adecuado a causa de las acciones políticas.

Y luego, por supuesto, sequías, hambre, plagas, y catástrofes naturales incrementan aun más la pérdida de vidas y sufrimiento. Esto también parece estar en aumento.

Aquél que contempla la historia tal cual es, está obligado a darse cuenta de que está siendo oprimido por una existencia dentro de la cual no puede encontrar compasión ni preocupación por su dolor y sufrimiento. Una y otra vez, en cada milenio, los mismos sufrimientos recaen sobre la humanidad millones y millones de veces. La totalidad del sufrimiento humano es algo atroz. Podría seguir escribiendo hasta el fin del mundo utilizando océanos de tinta y bosques de papel sin poder nunca transmitir completamente este Terror. La bestia de la calamidad arbitraria siempre ha estado con nosotros. Ya que en todo el tiempo en que los corazones humanos han bombeado sangre caliente por sus cuerpos demasiado frágiles y han brillado con las dulzuras indescriptibles de la vida y el anhelo de todo lo que es bueno, correcto y digno de ser amado, la bestia despreciadora, acosadora, hambrienta y maquinadora del mal inconsciente se ha frotado las manos anticipando su próximo festín de terror y sufrimiento. Desde el comienzo de los tiempos, siempre ha existido este misterio acerca del estado del hombre, esta maldición de Caín. Y, desde el comienzo de la historia, el grito ha sido: ¡Mi castigo es mayor que lo que puedo soportar!

Se conjetura que, en tiempos antiguos, cuando un hombre percibía esta condición intolerable e incomprensible en la que se encontraba su existencia, creaba cosmogonías para justificar todas las crueldades, aberraciones y tragedias de la historia. Es verdad que el hombre, por regla general, es impotente frente a las catástrofes cósmicas y geológicas, y desde hace tiempo se dice que el individuo promedio no puede hacer nada frente a los violentos ataques militares, la injusticia social, las desgracias personales o familiares, y un gran número de ataques a su existencia, demasiados como para enumerarlos.

En realidad, el mal macrosocial y el mal cotidiano son inseparables. La acumulación a largo plazo del mal cotidiano siempre lleva inevitablemente al Gran Mal Sistemático que destruye a más gente inocente que cualquier otro fenómeno en este planeta.[...]

El Dr. Lobaczewski no estaba proponiendo un estudio “teológico”, sino más bien científico de lo que podemos llamar claramente el mal. El problema es que nuestra cultura científica materialista no admite fácilmente que el mal exista verdaderamente, per se. De Political Ponerology:
Algunos filósofos de hoy en día que desarrollan la metaética están tratando de avanzar en su grado de comprensión, y mientras resbalan a lo largo del espacio flexible que lleva a un análisis del lenguaje de la ética, contribuyen a eliminar algunas imperfecciones y hábitos del lenguaje conceptual natural. Sin embargo, es muy tentador para un científico penetrar este núcleo eternamente misterioso. […]

Si los médicos se comportaran como los eticistas y no estudiaran enfermedades porque sólo se interesaran en estudiar cuestiones de salud, entonces no existiría nada parecido a la medicina moderna. […] Los médicos tenían razón en su hincapié en estudiar la enfermedad antes que nada para lograr descubrir las causas y propiedades biológicas de las enfermedades, y entonces comprender la patodinámica con la que cursan. Una comprensión de la naturaleza de la enfermedad, y el curso que sigue, permite después de todo elaborar y utilizar los métodos curativos apropiados. […]

Entonces surge la siguiente pregunta: ¿no se podría utilizar algún modo de proceder análogo para estudiar las causas y la génesis de otros tipos de mal que azotan a individuos, familias y sociedades? La experiencia le enseñó al autor que el mal es de naturaleza similar a la enfermedad, si bien también posiblemente más complejo y elusivo para nuestro entendimiento. […]

Paralelamente a la perspectiva tradicional, también se puede tratar problemas comúnmente percibidos como morales en base a datos provistos por la biología, la medicina y la psicología, dado que este tipo de factores están presentes simultáneamente en la cuestión como un todo. La experiencia nos enseña que una comprensión de la esencia y génesis del mal utiliza por lo general datos de estas áreas. […]

Puede ser que el pensamiento filosófico haya engendrado todas las disciplinas científicas, pero estas últimas no maduraron hasta no haberse vuelto independientes, basándose en datos detallados y en una relación con otras disciplinas que proporcionaban tales datos.

Alentado por el descubrimiento a menudo “por coincidencia” de estos aspectos naturalísticos del mal, el autor inició la metodología de la medicina; psicólogo clínico y colaborador médico de profesión, tenía estas tendencias de todos modos. Así como ocurre con los médicos y las enfermedades, tomó el riesgo de un contacto cercano con el mal y sufrió las consecuencias. Su propósito consistía en averiguar las posibilidades de un entendimiento de la naturaleza del mal, sus factores etiológicos, y rastrear su patodinámica. […]

Así nació una nueva disciplina: la ponerología. El proceso de la génesis del mal fue llamado, correspondientemente, ‘ponerogénesis’. […]

Es posible obtener ventajas morales, intelectuales y prácticas considerables de una comprensión de la génesis del mal gracias a la objetividad requerida para estudiarlo desapasionadamente. No se destruye el patrimonio humano de la ética al tomar esta aproximación: en realidad se fortalece, ya que el método científico puede ser utilizado para confirmar los valores básicos de las enseñanzas morales.

Comprender la naturaleza de la patología macro-social nos ayuda a encontrar una actitud saludable y a proteger así nuestras mentes de ser controladas o envenenadas por los contenidos de la enfermedad y la influencia de su propaganda.

Sólo podemos conquistar este enorme y contagioso cáncer social si entendemos su esencia y sus causas etiológicas.

Dicha comprensión de la naturaleza de los fenómenos conduce a la conclusión lógica de que, hoy en día, las medidas a tomar para curar y reordenar el mundo deberían ser completamente diferentes de las empleadas hasta este momento para resolver conflictos internacionales. También es cierto que, tan sólo el hecho de poseer el conocimiento y la consciencia de los fenómenos de la génesis del mal macro-social puede comenzar a sanar individuos y ayudarlos a que sus mentes recobren la armonía.[…][Andrzej Lobaczewski, Ponerología Política]

*Una discusión basada en el trabajo de Andrzej Lobazcewski, PhD, ahora publicada como Political Ponerology, (Red Pill Press, 2006). Disponible en inglés y en francés, y próximamente en español.

miércoles 30 de abril de 2008

Psicopatía política: los arribistas

Carlos Báez Evertsz
Clave Digital
29/04/08

Los psicólogos D.L. Paulhus y K.M. Williams, han expuesto lo que denominan la “tríada oscura”, es decir, unas personalidades psicopáticas, que incluyen tres tipos. Los que textualmente llaman los “autopromotores aberrantes”, lo que la gente denomina comúnmente, arribistas y en otras latitudes llaman trepas; los maquiavélicos y los narcisistas.

Vamos a referirnos, brevemente, a los arribistas o trepas. Su rasgo definitorio es que intentan ascender sin importarles cómo y barriendo con todos los obstáculos que se encuentran de por medio. Suelen ser una versión de Dr. Jeckyll o Mr. Hide, adaptando su discurso y conductas según quien tenga delante.

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Suelen presentarse como el más fiel, leal, dócil, incluso servil, seguidor del dirigente o jefe al que se arriman para trepar. Se pegan a él como una lapa para esperar su oportunidad. Mientras otros miembros del grupo cercano al dirigente muestran sus discrepancias, le objetan en algún punto, lo que caracteriza al arribista es su extrema prudencia. Y su capacidad de adular...a los poderosos. Huye de los débiles, de los que carecen de poder, dinero o prestigio social.

De esa manera, mientras otros dirigentes, mejor considerados y con más experiencia, chocan entre sí. Éste permanece siempre “flotando” entre las disputas, buscando la síntesis que equilibra posiciones contrapuestas, y evitando mostrar un perfil definido.

Llegado un momento, el jefe o esos mismos dirigentes con mayores conocimientos, experiencias o prestigio en su organización, prefieren proponerlo a él para puestos de importancia, que a otros de sus pares o semejantes, a los que estiman con personalidades más fuertes o más combativos en sus posiciones.

Como el famoso personaje de la novela de Kosinzki, “Desde el jardín”, forja su prestigio por la no discrepancia, y por decir frases o lugares comunes generales que cualquiera puede admitir, y que dichas de una manera solemne o retóricamente correcta, le forjan un cierto prestigio. Le eligen no tanto por sus cualidades relevantes, sino porque es admitido por los diferentes grupos, al ser, en el fondo, minusvalorado por todos ellos. En definitiva, todos creen que lo van a manipular y utilizar. Y resultará al revés.

Cuando está ya mejor situado en la organización comienza a utilizar sus armas de la auto propaganda, el marketing personal (saber venderse), y no se arredra en levantar calumnias bien distribuidas y calculadas para eliminar o desprestigiar a sus competidores o enfrentarlos entre sí. Hay que decir, que usar esas armas no le produce ningún tipo de revulsivo moral. Se trata de buscar su interés personal y para este tipo de psicópatas, eso lo justifica todo.

Ortega y Gasset decía de un cierto tipo de políticos, que veían a los demás, a los otros, como simples agarraderas, empuñaduras que se cogen para ser usadas en función de sus propósitos. El arribista, el trepa, ve a las personas como medios, instrumentos para sus fines individuales.

Es además un individuo de cuidado, una persona peligrosa para quien denuncia sus métodos, porque como personalidad psicopática que es, guarda una gran dosis de rencor y desprecio, para los que no son como él, y además, no puede engatusarlos y envilecerlos.

Una vez que estos psicópatas alcanzan una posición de poder en una organización se van convirtiendo en una amenaza tremenda para ella, ya que si es un arribista de "pura cepa", hará todo por acumular el mayor poder posible en sus manos. Irá prescindiendo de sus ex compañeros, para irlos sustituyendo por personas que le deban todo a él. De manera, que el camino de su ascensión va siempre cubierto de los cadáveres de sus antiguos compañeros.

En nombre de “modernizar”, “reformar”, “adaptar” la organización, el Estado, la administración, los irá sustituyendo, porque ya no están a la altura de los tiempos o de los objetivos que se deben alcanzar. Se rodeara de recién llegados, “seguidores incondicionales” a su persona, y tratará de seguir ascendiendo, como trepador nato, hacia esas cumbres a las que se cree está llamado para cumplir su destino personal manifiesto.

Bruselas, 6 de abril de 2004

Comentario: Como Andrew Lobaczewski escribe en "Ponerología Política"

En cualquier sociedad de este mundo, individuos psicopáticos y algunos de los otros trastornados crean una red ponerogénicamente activa de confabulaciones en común, parcialmente enajenadas de la comunidad de gente normal. Un cierto rol inspirador de la psicopatía de base en esta red también parece ser un fenómeno corriente.
Son conscientes de que son diferentes a medida que van obteniendo experiencia de vida y se familiarizan con las distintas maneras de luchar por sus objetivos. Su mundo está dividido para siempre en “nosotros y ellos” (su mundo con sus propias leyes y costumbres y ese otro mundo extraño lleno de ideas descabelladas y de costumbres a la luz de las cuales ellos son condenados moralmente).
Su ‘sentido del honor’ los invita a engañar y a injuriar a ese otro mundo humano y sus valores. En contradicción con las costumbres de la gente normal, ellos sienten que no cumplir con sus promesas y obligaciones es un comportamiento habitual.
También aprenden cómo sus personalidades pueden llegar a tener efectos traumatizantes en las personalidades de esa gente normal, y cómo sacar ventaja de esta raíz del terror para alcanzar sus objetivos.
Esta dicotomía de mundos es permanente y no desaparece ni siquiera si ellos logran hacer realidad sus sueños de obtener poder por encima de la sociedad de gente normal. Esto demuestra que la separación está biológicamente condicionada.
En esta gente un sueño emerge como una cierta utopía juvenil de un mundo ‘feliz’ y de un sistema social que no los rechazaría ni los forzaría a someterse a las leyes y costumbres cuyo significado les es incomprensible. Sueñan con un mundo en el cual prevalecería su manera simple y radical de experimentar y percibir la realidad; en donde se les aseguraría, por supuesto, la seguridad y la prosperidad. Esos ‘otros’ –diferentes pero también más capacitados técnicamente– deberían ser puestos a trabajar para lograr este objetivo. ‘Nosotros’, después de todo, crearán un nuevo gobierno, uno de justicia. Están preparados para luchar y sufrir por el bien de dicho nuevo mundo feliz, y también por supuesto, para infligir sufrimiento en los demás. Esa visión justifica asesinar a gente cuyo sufrimiento no los conmueve porque ‘ellos’ no son lo suficientemente conespecíficos. [Andrew Lobaczewski, Ponerología Política]

domingo 6 de enero de 2008

El Crepúsculo de los Psicópatas

Dr. Kevin Barrett
The Canadian
5/01/2008
Traducido por Señales de los Tiempos


yournyc.com


“Nuestra sociedad está dirigida por dementes con objetivos dementes. Creo que estamos siendo dirigidos por maniáticos para fines maniáticos y creo que me pueden encerrar como demente por expresar esto. Esto es lo que es demente.” – John Lennon, antes de ser asesinado por Mark David Chapman, sujeto de control mental de la CIA.

Cuando a Gandhi se le preguntó su opinión de la civilización occidental, respondió que sería una buena idea. Pero esas palabras tan citadas son engañosas porque asumen que la civilización es una bendición sin límites.

La gente civilizada, se nos dice, vive pacífica y cooperativamente con sus semejantes, compartiendo la labor necesaria para obtener el tiempo libre de desarrollar las artes y las ciencias. Y mientras que eso sería una buena idea, no es una buena descripción de lo que ha estado ocurriendo en las llamadas culturas avanzadas durante los últimos 8,000 años.

La civilización como la conocemos es en gran parte la creación de psicópatas. Todas las civilizaciones, la nuestra incluida, han estado basadas en esclavitud y “guerra”. A propósito, el último término es un eufemismo para el asesinato en masa.


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La receta prevaleciente para una civilización es simple:

1) Utilizar mentiras y lavado de cerebro para crear un ejército de asesinos en masa controlados y sistemáticos.
2) Utilizar ese ejército para esclavizar a grandes números de personas (en otras palabras tomar control de su poder de trabajo y sus frutos);
3) Utilizar el trabajo esclavizado para perfeccionar el proceso de lavado de cerebro (utilizando el excedente económico para emplear escribanos, sacerdotes y hombres de relaciones públicas). Luego regresar al primer paso y repetir el proceso.

Los psicópatas han jugado un papel desproporcionado en el desarrollo de la civilización, porque están predispuestos a mentir, matar, lastimar y en general provocar enorme sufrimiento en otros seres humanos sin sentir ningún remordimiento. El inventor de la civilización – el primer jefe tribal que exitosamente fue capaz de lavar el cerebro a un ejército de asesinos masivos controlados – fue casi sin duda un psicópata genético. A partir de ese importante descubrimiento, los psicópatas han disfrutado de una ventaja significativa sobre los no-psicópatas en la lucha por el poder en las jerarquías de las civilizaciones – especialmente las jerarquías militares.


"Relájate, sólo dije que estábamos moralmente
en bancarrota".

Las instituciones militares están hechas a la medida por asesinos psicopáticos. El aproximadamente 5% de varones humanos que no siente ningún remordimiento por matar a sus semejantes seres humanos son los mejores soldados. Y el 95% que son extremadamente reacios a matar resultan muy malos soldados – a menos que se les lave el cerebro con sofisticadas técnicas modernas que los convierten (esperamos que temporalmente) en psicópatas funcionales.

En su libro On Killing, el Teniente Coronel David Grossman ha reescrito la historia militar para subrayar lo que otras historias ocultan: el hecho de que la ciencia militar se trata menos de estrategia y tecnología que de superar la resistencia humana instintiva de matar miembros de nuestra propia especie. La verdadera “Revolución en Asuntos Militares” no fue el paso a alta tecnología de Donald Rumsfeld en el 2001, sino el descubrimiento del General Brigadier S.L.A. Marshall en los años 40s de que sólo entre 15 y el 20% de los soldados de la Segunda Guerra Mundial sobre la línea de fuego disparó sus armas: “Aquéllos (80-85%) que no dispararon no corrieron ni se escondieron (en muchos casos estuvieron dispuestos a arriesgarse a enormes peligros para rescatar camaradas, tomar municiones o enviar mensajes), pero simplemente no le dispararon al enemigo, incluso al ser enfrentados con repetidas olas de cargas banzai” (Grossman, p. 4).

El descubrimiento de Marshall y la investigación subsecuente probó que en todas las guerras previas una pequeña minoría de soldados – el 5% que son psicópatas de nacimiento, y quizá unos pocos imitadores temporalmente dementes – hicieron casi toda la matanza. Los hombres normales sólo siguieron con la rutina y, de ser posible, se rehusaron a tomar la vida de un soldado enemigo, incluso si eso significaba renunciar a la suya propia. La implicación: Las guerras son asesinatos masivos ritualizados de psicópatas por no psicópatas. (¡Esto no puede ser bueno para el legado genético de la humanidad!)

El trabajo de Marshall provocó una revolución copernicana en la ciencia militar. En el pasado, todo mundo creía que el soldado dispuesto a matar por su país era la norma (heroica), mientras que uno que se rehusaba a pelear era una aberración (cobarde). La verdad resultó ser que el soldado normativo era representado por el cinco por ciento psicopático. La mayoría cuerda prefería morir que pelear.

La implicación, demasiado atemorizante para ser digerida por completo incluso por quienes son como Marshall y Grossman, era que las normas para el comportamiento de los soldados en batalla fue impuesta por psicópatas. Eso quería decir que psicópatas estaban en control del ejército como institución. Peor aún, quería decir que los psicópatas estaban en control de la percepción de la sociedad de asuntos militares. Evidentemente los psicópatas ejercieron una enorme cantidad de poder en la sociedad aparentemente sana y normal.



¿Cómo puede ser esto? En Ponerología Política, Andrzej Lobaczewski explica que los psicópatas clínicos disfrutan de ventajas incluso en competencias no-violentas de escalar rangos de jerarquías sociales. Porque pueden mentir sin remordimiento (y sin el estrés psicológico que los delata y que es medido por pruebas de detector de mentiras), los psicópatas pueden siempre decir lo que sea necesario para obtener lo que quieren. En la corte, por ejemplo, los psicópatas pueden decir mentiras extremadamente descaradas de manera creíble, mientras que sus oponentes cuerdos tienen la desventaja de una predisposición emocional de permanecer cerca de la verdad. Muy a menudo, el juez o jurado imagina que la verdad debe estar en algún sitio a la mitad, y luego emite decisiones que benfician al psicópata. Como con los jueces y jurados, igual ocurre con aquéllos a cargo de tomar decisiones concernientes a quién promover y a quién no promover en jerarquías corporativas, militares y de gobierno. El resultado es que todas las jerarquías quedan inevitablemente cargadas de psicópatas.

Los llamados teóricos de la conspiración, algunos de los cuales merecen la connotación peyorativa de ese término tan abusado, a menudo imaginan que sociedades secretas de judíos, jesuitas, banqueros, comunistas, bilderberguers, extremistas musulmanes, papistas y demás, están secretamente controlando la historia, cometiendo actos maliciosos y/o amenazando con tomar el mundo. Como un “teórico de la conspiración” líder, de acuerdo a Wikipedia, me siento eminentemente calificado para ofrecer una teoría de la conspiración alternativa que, al igual que la teoría de la conspiración alternativa del 11-S, es más sencilla y más precisa que la prevaleciente sabiduría convencional: La única conspiración que importa es la conspiración de los psicópatas contra el resto de nosotros.

Detrás de la aparente demencia de la historia contemporánea se encuentra la demencia real de psicópatas luchando por preservar su poder desproporcionado. Y a medida que el poder se ve cada vez más amenazado, los psicópatas se desesperan más. Estamos presenciando la apoteosis del supramundo – el sindicato criminal o el grupo de sindicatos superpuestos que se mueve por encima de la sociedad y ley ordinaria del mismo modo que el submundo se mueve por debajo de ellos. Con el 11-S y las guerras del 11-S estamos viendo la toma de poder final o “jugada final” desesperada de bandas brutales y astutas de dirigentes de narcotráfico de la CIA y presidentes asesinos; banqueros internacionales lavadores de dinero y sus asesinos a sueldo, en términos económicos y demás; contratistas militares corruptos y sus entusiastas generales; depredadores corporativos y sus ayudantes políticos; lavadores de cerebro y violadores de mentes eufemísticamente conocidos como expertos en operaciones psicológicas y especialistas de relaciones públicas – en breve, toda la enferma pandilla de psicópatas certificados que dirigen nuestra llamada civilización. Y se están asustando. Fue su terror de perder el control el que proyectaron sobre el resto de nosotros al derribar las Torres Gemelas e incitar terror y odio psicopático temporal en el público norteamericano.



¿Por qué teme la patocracia que está perdiendo el control? Porque se siente amenazada por el esparcimiento del conocimiento. El mayor temor de cualquier psicópata es el ser descubierto. Como dijo George H. W. Bush a la periodista Sarah McClendon en diciembre de 1992, “Si la gente supuera lo que hemos hecho, nos perseguirían por las calles y nos lincharían”. Dado que se ha reportado que Bush ha participado en fiestas donde prostitutas niñas fueron sodomizadas y abusadas, entre sus muchos otros crímenes, su declaración a McClendon debería ser tomada en serio.

Los psicópatas van por la vida sabiendo que son completamente diferentes de otras personas. Aprenden rápidamente a esconder su falta de empatía, mientras que estudian cuidadosamente las emociones de otros para imitar la normalidad mientras que manipulan con sangre fría a los normales.

Hoy, gracias a nuevas tecnologías de la información, estamos al borde de desenmascarar a los psicópatas y construir una civilización de, por y para el ser humano normal – una civilización sin guerra, una civilización basada en verdad, una civilización en la que los pocos santos en lugar de los pocos diablos graviten hacia las posiciones de poder. Ya tenemos el conocimiento necesario para diagnosticar a las personalidades psicopáticas y mantenerlas fuera del poder. Tenemos el conocimiento necesario para desmantelar las instituciones en las que los psicópatas florecen especialmente – agencias militares y de inteligencia, grandes corporaciones y sociedades secretas. Simplemente necesitamos diseminar este conocimiento y la voluntad de hacer uso de él tanto como sea posible.

Por encima de todo, necesitamos informarle al público acerca de cómo los psicópatas asimilan y corrompen a los seres humanos normales. Un modo en que hacen esto es manipulando la vergüenza y la negación – emociones foráneas para los psicópatas pero comunes y fácilmente inducidas entre los normales.

Consideren cómo reclutan nuevos miembros las bandas y sociedades secretas (gremios de psicópata disfrazados). Algunas bandas criminales y sectas satánicas exigen que sus candidatos a ser admitidos cometan un asesinato y “se ganen el rango”. Cráneo y Huesos, la sociedad secreta basada en Yale que provee a la CIA de narcotraficantes, violadores de mentes, abusadores de menores y asesinos profesionales, requiere que los neófitos se acuesten desnudos en un ataúd en frente de miembros mayores y se masturben mientras recitan la historia sexual entera del candidato. Al forzar al neófito a llevar a cabo comportamiento ritualizado que sería horrendamente vergonzoso en la sociedad normal, el gremio de psicópatas destruye la personalidad normal del candidato, asumiendo que tuviera una en primer lugar, y convierte al individuo en una sombra asimilada, corrompida y degradada del ser que era – un psicópata fabricado o aprendiz de psicópata.

Esta manipulación de la vergüenza tiene el beneficio añadido de convertir a las organizaciones psicopáticas efectivamente invisibles ante la sociedad normal. A pesar de reportes de medios fácilmente disponibles, los votantes norteamericanos del 2004 simplemente se rehusaron a ver que los dos candidatos presidenciales de los grandes partidos se acostaron desnudos en un ataúd masturbándose en frente de miembros más viejos de Cráneo y Huesos para ser admitidos y convertirse en miembros del supramundo criminal. Del mismo modo, muchos norteamericanos se han rehusado por mucho tiempo a ver que los elementos pro-guerra del supramundo, operando a través de la CIA, han obviamente sido los asesinos de JFK, MLK, RFK, JFK Jr., Malcolm X, Che, Allende, Wellstone, Lumumba, Aguilera, Diem y otros innumerables líderes relativamente no psicopáticos. Se rehúsan a ver el continuo asesinato de millones de personas alrededor del mundo en lo que equivale a un holocausto norteamericano. Se rehúsan a ver la evidencia de que los gemios psicoáticos que controlan las más poderosas instituciones norteamericanas utilizan las más horribles formas de abuso sexual imaginable para inducir desórdenes de personalidad múltiple en víctimas infantiles y luego utilizar a los resultantes esclavos de control mental como narcotraficantes, prostitutas, candidatos de Manchuria e incluso enviados diplomáticos desechables. Y por supuesto se rehúsan a ver que el 11-S fue un trabajo interno transparentemente obvio, y que su propio aparato de inteligencia y militar dominado por psicópatas está detrás de casi cada una de las mayores atrocidades terroristas de décadas recientes.

Todo este comportamiento psicopático en la cúspide de la jerarquía social es simplemente demasiado vergonzoso para que la gente ordinaria lo vea, de modo que voltean la mirada, del mismo modo que las esposas de maridos que abusan sexualmente de sus hijos a veces se rehúsan a ver lo que está ocurriendo en plena vista. Si la negación profunda fuera un río en Egipto, la ceguera voluntaria de los ciudadanos norteamericanos sería más como el Pozo de las Marianas.

Pero gracias al poder del Internet, la gente en todas partes está despertando. El único candidato republicano presidencial obviamente no psicopático, Ron Paul, también es el único candidato de cualquier partido con un significativo apoyo de base.

Si el “amor” está insertado en la Revolución que Ron Paul anuncia, es porque el Dr. Paul – un médico gentil y de dulce hablar que ha asistido el parto de más de 4,000 bebés – implícitamente reconoce que el gobierno es la invención y herramienta de psicópatas, y por lo tanto debe ser estrictamente limitado en alcance y sujeto a un riguroso sistema de chequeos y contrapesos, para que las herramientas de los psicópatas, miedo y odio, no reemplace al amor como el pegamento que une a la sociedad.

El declive del militarismo desde la Segunda Guerra Mundial en países avanzados, el esparcimiento del alfabetismo y las tecnologías de la comunicación, y las crecientes demandas de la gente por una vida mejor, juntos representan una fuerza aglomerante que aterroriza a los patócratas, (esas bandas de psicópatas alternativamente competidoras y cooperativas que han gobernado a través de mentiras, miedo e intimidación desde el inicio de la llamada civilización).

Ya que las armas nucleares han hecho a la guerra obsoleta, la patocracia está aterrorizada de que su mecanismo de control social favorito – asesinato masivo ritualizado – esté cada vez menos disponible. Y si la guerra fue la gran tragedia humana, el patético intento de los patócratas de sustituirla – la transparentemente falsa “guerra contra el terrorismo” – la repite como extrema farsa.

Ciertamente, estamos atestiguando el crepúsculo de los psicópatas. Si en sus espasmos de muerte tienen éxito en bajar la cortina de la noche eterna sobre todos nosotros, o si los resistimos y sobrevivimos para ver el amanecer de una civilización digna del nombre, es la gran decisión en la que el resto de nosotros, tan humildemente como sea, estamos participando ahora.


Acerca del autor:

El Dr. Kevin Barrett, cofundador de la Alianza Musulmana Cristiana Judía para la Verdad del 11-S, LINK, ha enseñado inglés, francés, árabe, civilización norteamericana, humanidades, literatura africana, folklor e islam en colegios e universidades en el área de la bahía de San Francisco, París y Madison, Wisconsin. Barrett se convirtió en activista de la verdad del 11-S en el 2004 luego de leer The New Pearl Harbor de David Griffin y llevar a cabo investigación de seguimiento que lo convenció de que Griffin había resumido con precisión la evidencia indicando que el 11-S fue un trabajo interno.

En verano del 2006, legisladores republicanos estatales y comentaristas de noticias de Fox exigieron que Barrett fuera despedido de su trabajo enseñando una clase introductoria de islam en la universidad de Wisconsin-Madison, pero la universidad se rehusó y Barrett obtuvo altas calificaciones de sus estudiantes. Ha aparecido en muchos documentales, da pláticas sobre el 11-S y tiene tres programas de radio en tres diferentes redes patriotas.

Comentario SDLT: Para más información acerca del proceso de "ponerización" y las "asociaciones ponerogénicas", términos acuñados por Andrzej Lobaczewski para explicar la expansión del mal y la psicopatía dentro de la sociedad, invitamos a nuestros lectores a leer este artículo, o el libro El 11-S: la verdad definitiva, de Laura Knight-Jadczyk y Joe Quinn, que contiene un resumen muy completo del libro de Lobaczewski. Ponerología Política estará disponible en español en los proximos meses.

domingo 4 de noviembre de 2007

¡El fascismo esta aquí y ahora! Acta de Prevención del Terrorismo Local y de Radicalización Violenta, 2007

SOTT.net
Traducción El Averiguador
27/10/07

Detengamos a los Patócratas en la entrega de nuestros derechos.

En un reciente viaje al extranjero un amigo le hablaba a un vendedor callejero: “¿De dónde eres?”, preguntó el vendedor. “Estados Unidos”, respondió nuestro amigo. El vendedor hizo una mueca sugiriendo lástima y repugnancia. “¡Yo no soy responsable de Bush!”, nuestro amigo protestó. El vendedor resumió sus sentimientos en una palabra, “Fascistas”. Nuestro amigo no podría estar más de acuerdo, “¡Cerdos fascistas!”, exclamó.

Mientras que muchos extranjeros pueden observar el actual desenmascaramiento de una forma abierta del gobierno fascista en EEUU, demasiadas personas nacidas dentro del territorio no pueden hacerlo. Más de seis años de incesante “amenaza de terror” impartida por los principales medios propagandísticos han “histerizado” la mente estadounidense al punto de que el ciudadano ordinario ya no puede razonar claramente la diferencia entre la verdad y la mentira y entre el fascismo y la democracia.

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Para clarificar lo que intentamos decir aquí, tómese un poco de tiempo para estudiar los siguientes términos y definiciones, acuñados por Andrew M. Lobaczewski, autor de Ponerología Política – Un estudio científico de la maldad ajustada a propósitos políticos
Ponerogénesis: Esta es la formación y desarrollo de la maldad. Muchos factores contribuyen a la ponerogénesis, la primera es el deterioro de la habilidad de las personas normales para reconocer individuos patológicos (es decir, que aceptan el comportamiento patológico como normal). Es un síntoma de “histerización” de la sociedad. Esta y otras debilidades crean la situación propicia para que individuos patológicos infecten un grupo de personas predominantemente normales a través del proceso de “ponerización”.

Ponerización: Esta es la infección de un grupo por individuos patológicos, resultando en una unión ponerogénica (es decir, un grupo que contribuye a la formación y desarrollo de la maldad). La ponerización primaria crea grupos que son claramente desviados, como pandillas y gangs, y son generalmente rechazadas por la sociedad de personas normales. La ponerización secundaria es el método mediante el cual individuos patológicos infiltran y trastornan la ideología de un grupo de personas normales. Como un caballo de Troya, operan “fuera del radar” de los miembros normales del grupo. La ponerización tiene éxito durante períodos en los cuales la sociedad se encuentra “histerizada”.

Histerización: Este es el proceso por el cual una sociedad se vuelve más egoísta/hedonista (dirigida hacia el interés personal), egotista (presumida), egocéntrica (narcisista), deshonesta (despreciando la verdad), histriónica (excesivamente dramática y emocional), moralista (juiciosa), abierta al trato esquizoide (interpretaciones ingenuas de las acciones humanas) y su pensamiento se torna más ilógico. Este proceso puede ser, y es, manipulado por elementos ponerogénicos a través del trauma masivo y constante terror psicológico. A medida que la histeria se contagia, la sociedad se vuelve arrogante, inmoral, rígida. El uso de paramoralismos se esparce similarmente. El punto más álgido de la histerización de la sociedad condiciona y esconde la génesis de la “Patocracia”.

Patocracia: Este es el resultado de la histerización y ponerización, y una vez alcanzado, puede mantenerse a través del tiempo. Su característica esencial es la condición psicopática. En tales sistemas, el 100% de los psicópatas asumen posiciones de poder, manteniendo a la mayoría de la gente en constante temor. Luego de algunos años de liderazgo patocrático, las personas normales, mientras sufre los efectos de estas personalidades, se las arreglan para crear una red en la que funcionan como seres humanos. Por lo tanto la sociedad normal se “des-histeriza” y alcanza una gran solidaridad interpersonal y conocimiento de la humanidad propia y de los demás.

En nuestro mundo actual, la formación y desarrollo de la maldad se observa en un creciente ritmo en el cual las democracias Occidentales están utilizando tácticas comúnmente reservadas para regímenes totalitarios, es decir, regímenes en los cuales el estado regula casi todo aspecto del comportamiento público y privado poniendo en acción su autoridad a través del uso de la fuerza o coerción. Cientos de personalidades respetables han estado comentando durante los últimos 6 años que el “terrorífico fascismo de las democracias occidentales” se está revelando como un totalitarismo abierto, con los EEUU a la cabeza.

Un claro ejemplo se puede ver en un reciente proyecto de ley presentado por la Cámara de Representantes Estadounidenses (US House of Representatives) durante la semana del 23 de octubre de 2007. El proyecto “H.R.1955: Acta de prevención del terrorismo local y radicalización violenta de 2007” el cual sería agregado como una nueva sub sección del Acta de Seguridad Local, es una clara medida destinada a dar rienda suelta a los psicópatas que controlan todos los aspectos de nuestras vidas, incluyendo a nuestros gobiernos.

Ya que el proyecto utiliza el término “Acta de Prevención” la mayoría de la gente asumirá que esto los protegerá del terrorismo. No puede estar más lejos de la Verdad.

En apariencia el proyecto está diseñado para catalogar a aquellos que exponen las mentiras del gobierno, engaños y la creciente tendencia fascista, permitiendo al gobierno y a las agencias de la ley sofocar todo disenso poderosa y rápidamente. Dicho de otra forma, el proyecto – cerca de convertirse en ley – revoca el derecho de estar en desacuerdo con cualquier cosa que el gobierno diga o haga y nos pone en extremo riesgo de ser arrestados y posiblemente “desaparecidos”.

Veamos algunos de los puntos del proyecto:

SEC. 899A. Definiciones.

(1) COMISIÓN- El término “Comisión” significa Comisión Nacional para la Prevención de la Radicalización Violenta y Terrorismo Local establecida bajo la sección 899C

(2) RADICALIZACIÓN VIOLENTA – El término “radicalización violenta” significa el proceso de adoptar o promover un sistema de creencia extremista con el propósito de facilitar la violencia ideológica con fines de cambios sociales, políticos o religiosos.

(3) TERRORISMO LOCAL – El término “terrorismo local” significa el uso, uso planificado, o uso amenazante, o fuerza o violencia por parte de un individuo o grupo originado, educado, u operando primordialmente dentro de los Estados Unidos con fines de intimidar o presionar al gobierno de Estados Unidos, a la población civil de los Estados Unidos, o a cualquier otro segmento, para conseguir objetivos políticos o sociales.

(4) VIOLENCIA DE BASE IDEOLÓGICA – Significa el uso, uso planificado, o amenaza de uso de violencia por parte de un grupo o individuo para promover las creencias sociales, políticas o religiosas del grupo o individuo.

Primero debemos aclarar que no aceptamos la violencia en ninguna de sus formas. Dicho ello, obviamente el gobierno sí acepta la violencia ya que de otra manera no estaría asesinando ni torturando personas en Iraq y Guantánamo. Nuestro punto es que ahora el gobierno ha definido clara y abiertamente lo que significa el término “violencia”.

Dado el historial del gobierno de Bush de definir repetidamente la definición de la palabra “tortura”, seguramente podemos asumir que definirán “terrorismo” y “violencia” de cualquier forma que encaje en sus objetivos de fascismo psicopático.

Veamos la sección “Conclusiones” del proyecto:

SEC. 899B. CONCLUSIONES.

El Congreso concluye lo siguiente:

(1) El desarrollo e implementación de métodos y procesos que puedan utilizarse para prevenir la radicalización violenta, terrorismo local, y violencia ideológica en los EEUU es crítico para combatir el terrorismo local.

(2) La promoción de la radicalización violenta, terrorismo local y violencia ideológica existe en los EEUU y significa una amenaza a la seguridad nacional.

(3) Internet ha facilitado la radicalización violenta, la violencia ideológica y el proceso de terrorismo local en los EEUU al proveerse un constante torrente de propaganda relacionada con el terrorismo hacia los ciudadanos de EEUU.

(4) Mientras los EEUU deben continuar en sus esfuerzos para combatir el terrorismo internacional, también debe aumentar sus esfuerzos para combatir la amenaza que representan los terroristas locales establecidos y operando dentro de los EEUU.

(5) El entendimiento de los factores motivacionales que conducen a la radicalización violenta, terrorismo local y violencia ideológica es un paso vital hacia la erradicación de estas amenazas para los EEUU.

(6) Prevenir el potencial crecimiento de terroristas auto radicalizados no puede alcanzarse fácilmente solo a través de la inteligencia Federal o de los esfuerzos legales, pero si a través de la incorporación de esfuerzos locales y estatales.

(7) Individuos propensos a la radicalización violenta, terrorismo local y violencia ideológica alcanzan a todas las razas, etnias, y creencias religiosas, y los individuos no deberían ser apuntados únicamente por su raza, etnia o religión.

(8) Cualquier medida tomada para prevenir la radicalización violenta, terrorismo local y violencia ideológica en los EEUU no debería violar los derechos constitucionales, civiles, o libertades civiles de los ciudadanos o residentes de EEUU.

(9) Ciertos gobiernos, incluyendo al Reino Unido, Canadá y Australia poseen experiencia significativa con el terrorismo local y EEUU puede beneficiarse de las lecciones aprendidas por las naciones mencionadas.


¿Ve las implicaciones de esto? Si el gobierno puede definir “violencia” de la manera que desean, entonces casi podrían catalogar a cualquiera como “terrorista”.

El proyecto requiere de la formación de una “comisión” dentro de los 60 días del pase del proyecto en ley con propósitos de “Examinar y notificar sobre los hechos y causas de la radicalización violenta, terrorismo local y la violencia ideológica en los EEUU, incluyendo las conexiones de EEUU con personas y redes no estadounidenses de radicalización violenta, terrorismo local y violencia ideológica en prisión, o individuos con radicalización violenta, terrorismo local y violencia ideológica, y otros datos del fenómeno que la Comisión considere importante”

Además de esto, de acuerdo al texto del proyecto, “la Comisión puede, en tal grado y ante tales medidas como son expuestas en las Actas de apropiación, generar convenios para permitir a la Comisión emitir su deber bajo esta sección”.

Entonces si la “Comisión” está preparada para contratar organizaciones que averigüen exactamente quien es o quien no es un “terrorista”, esto se ubica a un solo paso de contratar empresas que vigilen y encarcelen a todos los disidentes o “ciudadanos descontentos” tal como lo definió, hace 4 años, el pasado Secretario de Seguridad Nacional Tom Ridge. Y si la gente tomara las calles en protesta de a millones en ciudades de todo el país, ¿usted piensa que dudarían en contratar compañías de “control de multitudes” tales como Blackwater?

Por supuesto, el proyecto contiene palabras que supuestamente “no violan los derechos civiles, constitucionales, o libertades civiles de los ciudadanos o residentes de EEUU”, pero ya hemos visto con anterioridad como el gobierno está mas que dispuesto a suspender el Habeas Corpus.

Para aquellos que todavía creen que su voto importa, no son los votos los que importan, sino quien los cuenta. Para aquellos que todavía creen que sus representantes los protegerán, piensen nuevamente. ¡410 representantes votaron a favor del proyecto, 6 en contra, y 22 de sus representantes ni siquiera se molestaron en asistir!

Es decisión de cada uno de nosotros proponernos Libertad y Verdad. Nadie lo hará por nosotros.

Muchos de los que leen esto han encontrado el sitio Web Signs of the Times y continúan leyéndolo porque buscan la verdad. Ustedes probablemente se han sentido a la deriva o fuera de sincronía con este mundo y sus valores – en su mayoría basados en mentiras e ilusiones. Cuando han encontrado Signs of the Times probablemente han reconocido algo que no habían encontrado en ningún otro lugar del mundo. Quizás han reconocido un “sabor” olvidado – el sabor de la Verdad.

Tal vez no fue algo de cualquiera de ustedes podría averiguar, pero allí está, sutil y más allá de las palabras adecuadas para describirlo, pero ustedes lo sabían. Este reconocimiento fue facilitado por la existencia de una pequeña parte, pura y escondida de ustedes mismos que era todavía capaz de reconocer la Verdad cuando ustedes han tropezado con ella. A pesar de esto, la mayor parte de su ser está lejos de la pureza, lejos de lo escondido, y es de una naturaleza más bien diferente.

Todos nosotros, en mayor o menor medida, somos “caminantes heridos”, abusados por el mundo y las personas que lo habitan donde los seres humanos son apreciados sólo en cuanto a que pueden ser explotados por una ganancia personal. Henry David Thoreau concluyó que "la mayoría de las personas llevan sus vidas con tranquila desesperación y llegan a la tumba con la canción sin terminar". Nosotros en Signs of the times no pensamos que estaba en lo correcto al atribuir esta condición para "la mayoría" de las personas. La mayoría de la gente no está profundamente preocupada por la vida. Aunque no se dio cuenta de eso, Thoreau estaba, pensamos, hablando en nombre de sí mismo y de un número relativamente pequeño de otros seres humanos, personas que ansían la Verdad.

Fue y son nuestras vidas de "tranquila desesperación" - el resultado de algo dentro de nosotros que reconoce el potencial de otra forma de vida, otra realidad - que dirige cada uno de nosotros a resonar con el material comentado y presentado aquí en Signs of the Times.

La Verdad es - y puede que usted aún no se haya dado cuenta de esto - que no existe nadie para "salvar su trasero", o lo hacemos solos o nos damos una oportunidad para unir fuerzas y oponernos, de la manera que sea, a este fascismo rastrero que amenaza con consumirnos por completo. La Verdad es que si USTED no ayuda a hacerlo, no sólo se está negando la oportunidad de un mundo libre de opresión para usted mismo sino también para sus hijos, y los hijos de sus hijos.

Ahora, por supuesto que todos hemos oído la frase que dice:"yo no tengo nada para contribuir" y "¿qué diferencia puedo hacer de cualquier manera"? Deténgase y piense por un momento. ¿En que tipo de "democracia" se vive como para que usted y sus conciudadanos estén tan acobardados, se les haya robado en todo sentido de poderes o de influenciar sobre sus propias vidas, y que usted esté encantado de aceptar tal trato por parte de su gobierno? Claramente, usted no vive en ninguna democracia, y es simplemente una actitud apática que le ha conducido hacia este punto. La verdad es que usted, sus amistades, sus vecinos, TODOS NOSOTROS estamos en esta situación y está en nosotros, TODOS NOSOTROS conjuntamente buscar la salida a todas las mentiras.

Habiendo dicho eso, damos por entendido que todos somos "caminantes heridos" hasta cierto punto. Todos hemos sido apaleados, nuestras mentes atontadas por la incesante propaganda y víctimas del miedo y que esas son las marcas de una sociedad controlada por esos psicópatas en control de nuestros gobiernos y negocios, hombres y mujeres que nos ven a nosotros como ganado para ser reunidos en manada, en su empujón hacia la creación de un fascismo a lo largo y ancho del planeta. Sin embargo, el problema aquí es la percepción de lo que significa el término "caminante herido" y que puede hacer cada uno de nosotros para resistir la agenda de los Patócratas.

Permítanos por un momento entrar en el "modo metafórico" y usar la analogía de guerreros en un campo de batalla de la antigüedad:

En el campo de batalla, hay dos tipos de guerreros: El primero es uno que, habiendo sido herido, llega al "hospital de campaña" para atender sus heridas. Cuando están listos nuevamente para reincorporarse a la ' batalla ' están fuera de su cama tan rápido como sea posible ayudando a defender la línea de fuego.

El segundo es quien, habiendo sido herido, llega al hospital de campaña para atender sus heridas, y luego, encontrando el hospital y la atención mucho más agradables que la línea de fuego, propone todo tipo de excusas para no reincorporarse a la batalla. ¡"El brazo con el que uso la espada está curado, pero tengo un problema en mi rodilla"!

El primer tipo de guerrero entiende la Verdadera naturaleza de la batalla y la terrible necesidad de poseer defensores en la línea de fuego. Se dan cuenta que si la defensiva no está apoyada, si el enemigo - la ambición de los psicópatas para convertir el mundo entero al fascismo - no es mantenido a raya, luego individualmente lo pierden todo.

El primer tipo de guerrero entiende que no es cuestión de ser un mero guerrero que recibe órdenes de otros y no tiene responsabilidad real en el resultado exitoso de la batalla. El primer tipo de guerrero entiende que ésta es una batalla por su vida y las vidas de aquellos que aman, es una batalla por un mejor ahora y para un mejor futuro, es una batalla en la que cada uno de sus colegas, son los únicos responsables.

El segundo tipo de guerrero no entiende nada de esto y cree que si justamente pueden mantenerse fuera del peligro y pueden hacer maniobras de manera de estar en el partido triunfador, entonces todos sus problemas serán solucionados. Tal persona no puede entender los ideales y conceptos más generosos por los cuales el primer tipo de guerrero batalla. Saben que ésta es una pelea por la Verdad, pero descartan su habilidad para contribuir a esa pelea porque consideran que su parte en la batalla es ser ' insignificantes’. Piensan: ¿"Qué hace una persona más? ¿Qué puedo hacer?”. En el campo real de batalla del cual hablamos aquí - la batalla por la Verdad sobre las mentiras - ese tipo de persona aplaza las decisiones y se calma con: ¿"Qué diferencia hace un comentario más o un link más en un Blog, qué diferencia hace un esfuerzo más para hacer pública la realidad de los psicópatas en nuestro campo de juego? No puedo hacer ninguna diferencia, ¿entonces para que intentarlo siquiera?

El segundo tipo de 'guerrero' no comprende la naturaleza de la batalla con la cual son confrontados - la batalla por la Verdad. No comprenden o no tienen fe en la dinámica de un grupo de la Verdad y el efecto que eso puede tener. No comprenden la realidad de la dinámica no lineal - aquello de que, por ejemplo, una mariposa agitando sus alas en China puede desatar un huracán al otro lado del planeta, y asimismo una persona haciendo un esfuerzo adicional en propagar la Verdad acerca de la horrenda condición del mundo puede tener un impacto tremendo e imprevisto en el resultado global de la situación si se realiza en el espíritu de un esfuerzo en grupo - un grupo de gente dispar que todos buscan y sirven a la Verdad. En este caso su "pequeño esfuerzo" es automáticamente añadido a los esfuerzos de todos los otros miembros del grupo buscador de Verdad y todos estos esfuerzos se combinan para ser ¡enormemente mucho más que la suma de sus partes!

Abreviadamente, una comprensión radicalmente diferente del Porqué cada uno de nosotros, que hace ese esfuerzo adicional, puede modificar y aumentar Completamente su efecto.



Amigos, aquí en Signs of the Times estamos en la línea de fuego, necesitamos personas que puedan mantenerse junto a nosotros en la línea de fuego y asumir responsabilidad por todo, como nosotros lo hacemos. Cada uno de nosotros recibirá sólo en la medida que dé. Dar incondicionalmente sus esfuerzos y su energía por la causa - la causa por la Verdad - que esa pequeña parte escondida de usted mismo le llevó a buscar al principio, y recibirá incondicionalmente, pero no de parte nuestra, ya que usted no nos entrega nada a nosotros. En cambio, todos nosotros entregamos a la Verdad, hacia el lado creativo del universo y al hacer ello nos entregamos a nosotros mismos, a esa parte de nosotros que anhela el Ser verdadero, la verdadera autonomía, la verdadera Libertad.

Hacer lo contrario es optar por continuar nuestras "pacíficas vidas desesperadas" e ir, como dijo Thoreau, a la tumba con la canción de la Verdad sin haberla cantado.

viernes 2 de noviembre de 2007

Diccionario de Superviviencia: Ponerología

Revista Alaluz
1 de noviembre 2007

jueves 25 de octubre de 2007

La Guerra Paranoica de Bush

Dr. Martha Stout
Huffington Post
Fri, 05 Oct 2007 15:02 EDT
A través de Signs Of The Times
Traducción: SDLT

El miedo extremo es un arma de primera magnitud, neuropsicológicamente hablando. A diferencia de las experiencias ordinarias, que son organizadas en el cortex cerebral, las experiencias traumáticas permaneces "atoradas" en el sistema límbico, un área emocional, evolucionariamente vieja del cerebro. A medida que nuestra vida sigue, estas memorias caóticas pueden ser disparadas dentro nuestro por recordatorios de eventos traumáticos, inclusive en situaciones que son mucho menos peligrosas. Disparar este brusco cambio neurológico hace que reaccionemos con miedo --como si el trauma estuviera pasando de nuevo-- y temporalmente descarrila nuestra habilidad de pensar y actuar racionalmente en el presente.
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Cuando el presidente de los Estados Unidos se comporta de maneras que redoblan los temores de la población, su comportamiento es una cuestión psicológica. Cuando la Casa Blanca usa especialistas en publicidad para introducir en nuestras mentes imágenes visuales aterradoras de nubes con forma de hongo sobre ciudades americanas, los psicólogos estadounidenses deberían estar preocupados, como mínimo.

Cuando nuestro jefe del poder ejecutivo insiste nuevamente en su discurso de "muerte y destrucción", mientras observamos el sexto aniversario de nuestro trauma nacional --y nos dice que si entorpecemos su política de guerra, nuestros enemigos "vendrán aquí a matarnos"-- es el momento para que profesionales que saben acerca de los efectos del trauma psicológico alcen la voz. Siendo ese tipo de profesional, invito a cualquier persona razonablemente sana a nivel mental para meterse en esta breve fantasía iluminadora:

Imagina por un momento que la presidencia de EEUU recae en ti, en vez de George Bush, y que, por razones sabidas sólo por ti y tu conciencia, aceptas la posición. No mucho después de que te mudas al Salón Oval, los Estados Unidos son golpeados por un desastroso ataque terrorista. Medidas contraterroristas que deberían haberse efectuado mucho antes deben ahora ser diseñadas con la rapidez de la emergencia --sistemas protectores para los cielos, los puertos, las instalaciones nucleares de la nación, provisión de alimentos-- pero mientras tú puedes ver eso, tus afligidos compatriotas apenas pueden pensar. Sus paisajes físicos y psicológicos han sido desfigurados por inescrutables "otros" desde una parte distante del mundo, y ellos están traumatizados y, subclínicamente, paranoicos. La resonancia de su miedo es casi palpable. En este estado único, vulnerable de la mente, trecientos millones de personas se vuelven hacia ti en masa, y preparados para confiar en tu respuesta implícitamente --inclusive aferrarse a ti-- ellos te hacen la siguiente pregunta: ¿Qué deberíamos hacer ahora?

Creo que, a medida que ves como millones de tus compatriotas perdidos en el temor y dolor, experimentarías un abrumador deseo de ayudarlos. Seriamente querrías traerles algo de confort y paz, de manera que ellos puedan protegerse a sí mismos, curarse, y reconstruir. Y --saliendo de este pequeño ejercicio de fantasía y volviendo a la realidad de los últimos 6 años-- quizás, como yo, ustedes se han entristecido repetidamente al presenciar que no todos los que están en una posición tan rara e influyente experimenta un deseo de ayudar a su propia nación para que se recupere y logre una verdadera auto-protección.

Que algunos de nuestros líderes no demuestren esta sincera reacción, ha sido naturalmente difícil para los estadounidenses el reconocerlo en voz alta. Como dramaturgo y víctima de McCarthy, Arthur Miller, escribió: "Pocos de nosotros pueden fácilmente renunciar a nuestra creencia de que la sociedad debe, de alguna manera, tener sentido alguno. El pensamiento de que el estado se ha vuelto loco y está castigando a tanta gente inocente, es intolerable". Pero, si contenemos nuestro deseo de olvidar la verdad dolorosa, podemos recordar que el surgimiento de los políticos del temor insanamente egoísta es un fenómeno tan viejo como la existencia de la sociedad jerárquica en sí misma. El inhumano cultivo del miedo ha sido utilizado políticamente, al menos desde el primer siglo antes de Cristo, cuando los Sicarios y los Zelotes cometieron asesinatos públicos para aterrorizar a los romanos en la antigua Palestina. Lo vimos en el reinado de paranoia sobre los EEUU de Joseph McCarthy en los años '50, y lo estamos viendo nuevamente ahora.

El miedo extremo es un arma de primera magnitud, neuropsicológicamente hablando. A diferencia de las experiencias ordinarias, que son organizadas en el cortex cerebral, las experiencias traumáticas permanecen "atoradas" en el sistema límbico, un área emocional, evolucionariamente vieja del cerebro. A medida que nuestra vida sigue, estas memorias caóticas pueden ser disparadas dentro nuestro por recordatorios de eventos traumáticos, inclusive en situaciones que son mucho menos peligrosas. Disparar este brusco cambio neurológico hace que reaccionemos con miedo --como si el trauma estuviera pasando de nuevo-- y temporalmente descarrila nuestra habilidad de pensar y actuar racionalmente en el presente.

Un fallo en el sistema del cerebro producido por un desastre nos hace, por lo general, vulnerables a la influencia, y ahí es donde radica lo que conviene a los autoritarios ambiciosos. En 'El Desfiguramiento de la Paranoia', suelo hablar de guerra límbica para referirme a las actividades de esparcir el temor con el fin de incrementar su poder político por medio de disparar memorias traumáticas repetidamente en los cerebros de los individuos que han sufrido una calamidad grupal. Un político no tiene necesariamente que saber algo acerca de neuropsicología del trauma para conducir semejante guerra límbica. Es como el sexo, en el sentido de que no necesitas entender biología para participar.

¿Es nuestro presidente (Bush) alguien que se dedica a esparcir el miedo? ¿Está George Bush realizando una guerra límbica contra nosotros? ¿Es él lo suficientemente frío como para usar el miedo generado el 11 de septiembre del 2001, como una especie de recurso renovable para mantener su poder político y proseguir con su agenda? Para ayudar a responder esta pregunta, me gustaría escribir un sumario de la lista que ofrezco en 'El Desfiguramiento de la Paranoia':

1) No es sorpresa que los líderes que usan el miedo como su estrategia política principal hablan repetidamente de gente peligrosa y de situaciones espantosas. Se dirigen a otros temas también, e inclusive podrían usar el humor. Pero de alguna manera y virtualmente dentro de cada comunicación, habrá varias referencias al peligro, y de cuán asustada no debe olvidarse la gente de estar.

2) Los políticos del temor frecuentemente ofrecen descripciones de eventos catastróficos que podrían pasar en el futuro, y de otros eventos que habrían pasado si los planes no se hubieran frustrado.

3) Semejantes líderes son propensos a acusar a aquellos que están en desacuerdo con ellos de ser desleales al grupo o de ser ingenuos.

4) Los agentes del Temor tienden a mirar, actuar, y hablar como la gente que se encuentra en sus circunscripciones electorales, a veces casi en caricatura. El agente del temor se presenta a sí mismo como una persona adecuadamente educada, pero no alguien mundano o intelectual. Si es de una región donde la gente habla con un acento, dicho líder es probable que alimente esta característica en él mismo.

5) Los esparcidores del temor frecuentemente actúan como padres arquetípicos. Un líder esparcidor del miedo podría suponer que, aunque el pueblo es su valiente carga, no se supone que ellos sean tan valientes y fuertes como él, y por eso, deben siempre depender de él. El demanda que confíen en él, y promete que nunca los abandonará o que dejará sus metas.

6) Los líderes que practican políticas de temor tienden a amonestar a la gente por cuestiones "morales", y usan la culpa para ejercer el control. Como un ejemplo típico, temas relacionados con la sexualidad (acerca del matrimonio, elecciones de crianza de hijos, homosexualidad, etc.) serán introducidas en una discusión popular que no tienen nada que ver con la sexualidad, y luego las notas sobre la vergüenza o el pecado serán mezcladas en el debate alterado. Estas acciones de parte del líder podrían distraer temporalmente a la gente de sus preocupaciones originales.

7) En una aparente contradicción, los agentes del miedo alaban al grupo por ser moral y heroico. Un líder esparcidor del temor tiene a hablar de cuán temerosa de Dios, gente de principios, desinteresado y admirable es su pueblo o su nación, más que los demás pueblos del mundo.

8) Los líderes esparcidores del temor proyectan infalibilidad personal. Cuando se les hace la pregunta directa, "¿Siente Ud. que que ha cometido un error?" la respuesta es siempre que no, sin importar cuán evidente es el error.

9) Dichos líderes tienden a ser reservados y a estar seguros que otra gente -también- están guardando secretos peligrosos. Los políticos de las tácticas de miedo frecuentemente están obsesionados con acumular información sobre sus compatriotas, aunque mucha de esta información podría ser objetivamente insignificante.

10) Cualquiera que sea su lengua, los líderes del temor usan lenguaje que dispara emociones primitivas: palabras y conceptos (en el lenguaje grupal) como venganza, cobardía, y el bien contra el mal. Como adición a eso, los políticos del temor están asociados con el uso torcido del pronombre, especificamente el uso frecuente de la tercera persona plural [-ellos-]. En contraste, los líderes morales tienden a emplear la primera persona plural --nosotros-- como en referencias a lo que nosotros (la gente) podemos hacer para ayudarnos a nosotros mismos.

Esto en forma abreviada es la lista del libro de las diez características de comportamiento de los esparcidores políticos del miedo. Qué aspectos se refieren a George Bush, haciendo las matemáticas no es difícil darse cuenta. (No se que proponen ustedes, pero yo conté diez de diez.) Es mi esperanza, como una psicóloga del trauma y como ciudadana, que elegiremos un diferente tipo de líder en el 2008, uno que no se meterá en una guerra emocional contra nosotros, y que sea lo suficientemente sabio como para no imaginar que nuestros peores miedos son nuestros mejores amigos.

Comentario SOTT: La doctora Stout ha tocado algunos conceptos importantes de Ponerología: el 'conocimiento especial psicológico' de los individuos patológicos, la histerización de la sociedad y su manipulación (ver Inhibición Transmarginal), la similitud entre las patocracias del presente y del pasado, el uso de paramoralismos.

Desafortunadamente, ella parece aún estar bajo la ilusión de que el pueblo estadounidense tiene la habilidad de elegir un mejor líder para el 2008. Si tomamos su comparación con los esparcidores del miedo del pasado llendo un poco mas lejos, podemos ver que semejantes líderes no están por encima del fraude electoral--ellos harán cualquier cosa posible para mantenerse en el poder, y eso incluye proveer la ilusión de elección y libertad.

Llevando la comparación aún mas lejos, podemos ver que semejante sistema político no tendría reparos en asesinar a sus propios ciudadanos por objetivos similares. La doctora Stout también parece estar bajo la ilusión de que "terroristas" extranjeros cometieron los ataques del 11-S.
Una lectura rápida de los libros del Doctor David Ray Griffin sobre le tema (especialmente su último, Debunking 9/11 Debunking) y el Libro de SOTT 9/11: The Ultimate Truth [11-S: La Verdad Definitiva (próximamente en castellano)], demostraría lo absurdo de tal posición.

Habiendo dicho eso, los libros de la Doctora Stout son una fuente invaluable de información relevante. Verifiquen su último libro, The Paranoia Switch, así como sus libros anteriores: The Myth of Sanity [El mito de la Sanidad] y The Sociopath Next Door [El Sociópata de la puerta de al lado].

Comentario SDLT: Trasladen ésto a los políticos de los países de habla hispana, y verán como en muchísimos casos también encaja con ellos. El miedo que esparcen, que en cada caso es por diferentes motivos, cuando no es el terrorismo es la "inseguridad", los inmigrantes, etc..

sábado 29 de septiembre de 2007

El mal es real

Withconscience, Youtube - Signs Of The Times - Traducción: El Averiguador



(94 segundos)
[Texto del video: "El mal es real". "Para detener al mal, debemos entenderlo"]

PONEROLOGIA: EL ESTUDIO DE LA MALDAD

"Según la opinión del autor, la Ponerología se revela como una nueva rama de la ciencia nacida de la necesidad histórica y de los más recientes logros de la medicina y la psicología. A la luz de un lenguaje naturalista objetivo, estudia los procesos y componentes causales de la génesis de la maldad, independientemente del reciente alcance social. Podemos tratar de analizar estos procesos ponerogénicos que han dado lugar a la injusticia humana, armados de apropiado conocimiento, particularmente en el área de la psicopatología. Una y otra vez, como el lector descubrirá, en tal estudio, nos encontramos con los efectos de factores patológicos cuyos portadores son personas caracterizadas por cierto grado de desviaciones o defectos psicológicos." (Lobaczewski, 42)

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Con muy pocas excepciones a través de los años, los debates sobre la filosofía moral - el estudio de la correcta conducta - han fallado en investigar sistemáticamente el origen, naturaleza y el curso de la maldad en una manera libre de imaginaciones sobrenaturales. El mal se consideró, a menudo, algo a ser resistido en lugar de ser algo a entender y eliminar por medios racionales. Y, como Lobaczewski demuestra, el origen del mal realmente reside fuera de los confines de la cosmovisión convencional dentro de la cual fueron dirigidas las investigaciones morales y exploraciones literarias. El mal requiere un verdadero acercamiento científico para poner al descubierto sus secretos. Este acercamiento se denomina Ponerología, del griego "poneros" = mal.

El manuscrito original de este libro fue arrojado al fuego minutos antes de un asalto de la policía secreta en la Polonia Comunista. La segunda copia, dolorosamente compilada por científicos trabajando bajo condiciones imposibles de violencia y represión, fue enviada por un mensajero al Vaticano. Nunca se supo de su recepción, los manuscritos y todos los valiosos datos se perdieron. En 1984, la tercera copia final fue escrita de memoria por el último sobreviviente de los investigadores originales: Andrew Lobaczewski. Zbigniew Brzezinski bloqueó su publicación.

Luego de medio siglo de supresión, el libro finalmente está disponible.

Ponerología Política es chocante en sus sobradas descripciones cínicas sobre la naturaleza de la maldad. Es mordaz en sus más literarios pasajes revelando el más intenso sufrimiento experimentado por los investigadores que fueron contaminados o destruídos por la enfermedad que estudiaban.

Ponerología Política es un estudio de los fundadores y defensores de regímenes políticos opresivos. El acercamiento de Lobaczewski analiza los factores comúnes que conducen a la propagación de la inhumanidad en el hombre. La moralidad y la humanidad no pueden resistir las predaciónes de este mal. El conocimiento de su naturaleza - y su insidioso efecto sobre las personas y los grupos - es el único antídoto.

sábado 15 de septiembre de 2007

Insiders y Outsiders en Washington

Henry See
SOTT

Probablemente ha oído nombrar los términos “Insiders” (N. del T.: Persona con acceso a información privilegiada en una empresa) y “Outsiders” (N. del T.: Persona ajena) en referencia a algunas personas en Washington. Los Insiders son personas que son miembros de los exclusivos del comité de expertos, organizaciones políticas, grupos de lobby, y otros grupos que influencian y deciden sobre la política. Los Outsiders son aquellos que no.

Los Insiders también son aquellos con conexiones a importantes sectores de la economía tales como las industrias del gas y del petróleo, compañías farmacéuticas, grandes conglomerados alimenticios, medios de comunicación, la secreta fraternidad Skull & Bones en Yale que cuenta entre sus miembros a George Bush y a John Kerry, y a políticos de larga data que han hecho carrera gracias al apoyo de los grupos mencionados. Y luego tenemos al infame, y de acuerdo a los medios de comunicación, no existente lobby israelí, un lobby que es tan fuerte del que ni siquiera se permite hablar.

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Los Outsiders son, bueno, personas como tú y yo. Rara vez son electos en Washington, y cuando lo son, hacen cosas “atroces” como votar de acuerdo a su conciencia y no en acorde a las líneas de los partidos, por ejemplo a los dictados de los Insiders. Luego el partido hace todo lo que puede para deshacerse de ellos, como le ha sucedido a Cynthia McKinney, demócrata de Georgia.

EL fondo de la cuestión es que los Insiders tienen poder político y económico, y los Outsiders no.

Aquellos que están afuera, la vasta mayoría de la ciudadanía, ha sido eficientemente removida del poder. Nuestra voz democrática se resume a votar de vez en cuando y luego se espera que nos callemos la boca hasta tener el privilegio de votar nuevamente. Nuestros representantes van a Washington donde beben, comen y son financiados por personas y grupos cuyos intereses son económicos, políticos, y militares, pero ciertamente no humanitarios. Las personas que elegimos para representar nuestros intereses envían dinero a sus regiones o ciudades de vez en cuando, especialmente previo a una elección, pero no puede decirse que representan nuestros intereses en un sentido fundamental.

Lo mencionado ni siquiera toma en cuenta los distritos votantes manipulados por “Gerrymandering” (N. del T.: construcción o trazado de distritos electorales que, en forma sesgada e intencional, busca favorecer la representación de un partido), el relleno de la intención de voto, o el uso de máquinas de votación sin papel que pueden ser fácilmente hackeadas para arrojar los resultados que dictan los de arriba.

Y aunque el ejemplo dado sea el de EEUU, la situación no varía mucho en otros lugares.

Entonces admitamos lo obvio. Nosotros, las personas, los Outsiders, no tenemos voz en un gobierno que declara ser el más libre y democrático del mundo. Ese gobierno, supuestamente nuestro gobierno, representa a los intereses de los Insiders. La constitución estadounidense, estandarte de nuestros derechos y libertades, ha sido arrojada a la basura. Bush la ve como algo pintoresco de un tiempo pasado, de aquellos días previos a que el gobierno lanzara la “Guerra contra el terror”, una Guerra dirigida contra sus propios habitantes.

Entonces los Outsiders, tu y yo, nos encontramos observando en estado de horror y choque mientras los valores son cada vez más ignorados, burlados, e incluso reescritos en un tipo de doble discurso orwelliano cuyos significados han sido modificados bajo las mismas formas. Piense en la noción de gobierno democrático. La separación tripartita de poderes entre el administrativo, el legislativo, y las cortes todavía existe. Solo en los papeles. El Congreso continúa con el negocio. Están los Bush firmando órdenes que efectivamente anulan las normas que pasan por el Congreso, ¿pero quien habla de eso en los medios de comunicación? Todavía tenemos elecciones. La corte suprema firma las normas. En la superficie, todo parece como siempre ha sido.

Pero tú sabes que bajo esa reluciente superficie, llevadas al salón de tu hogar por Fox News, las cosas han cambiado dramáticamente.

Esta transformación no sucedió por casualidad; no fue descuidada ni aleatoria. Fue la culminación de un proceso en marcha. El proceso se denomina “ponerización”, que significa la infección de grupos de individuos por la maldad, de la palabra griega poneros.

Mientras puede sonar como una declaración moralista o incluso religiosa, te sorprendería saber que es un término científico propio de la psicología. Es posible describir objetiva y críticamente la infección de individuos y grupos utilizando conocimientos provenientes del estudio psicológico sobre personas patológicas. Ciertas ramas de la psicología permiten diagnosticar los distorsionados modos de pensamiento ocasionados por daños cerebrales, ya sea por daño genético o como resultado de un accidente, o de la educación. Por ejemplo, algunas lesiones en el cerebro pueden afectar la habilidad de pensar y sentir en una persona, dejándola con una reducida capacidad emocional o intelectual. Si una persona recibe un choque o trauma cerebral en ciertos momentos mientras el cerebro está en formación, sea durante el nacimiento o en la niñez, deja una pequeña parte del cerebro inutilizado para hacer su trabajo, el cerebro se reconecta a si mismo y delega la tarea a otro sector. Sin embargo, el sector de reemplazo es incapaz de ser refinado y sutil en su capacidad para llevar a cabo la tarea, y por lo tanto las emociones pueden no ser experimentadas en su totalidad o la habilidad de pensar puede ser entorpecida.

Algunos individuos, incluso nacen sin la habilidad de sentir empatía por otros seres humanos, quiere decir, que son incapaces de ponerse en los zapatos del otro, incapaces de sentir lo que otra persona siente o pensar lo que otra persona piensa. Son incapaces de salirse de si mismos. Estas personas caminan, viven, y trabajan junto a nosotros, y de acuerdo a un creciente cuerpo de investigación, desatan más caos que el resto de la humanidad en su conjunto. Investigaciones en el campo sugiere que la mayoría de los actos que tú y yo definiríamos como “malos” o “malvados”, es decir, violencia física o psicológica contra otras personas, son llevados a cabo por individuos que serían clínicamente diagnosticados como patológicos.

Tú debes haber tenido alguno como jefe o como colega de trabajo. O quizás has tenido una relación con alguno. Este individuo mentiría y apuñalaría por detrás, provocaría y negaría asumir responsabilidad ante cualquiera de sus acciones. También sería la persona más cautivadora que jamás hayas conocido, cautivándote a que des tus pantalones o el dinero de tu cuenta bancaria.

Estos individuos creen que las reglas no se aplican a ellos, que todo vale para conseguir lo que quieren. Su principal papel es el de depredador, y nos ven a nosotros, los Outsiders, como sus presas.

Ahora imagínate el resultado cuando tales individuos alcanzan posiciones de poder, sea en el gobierno, en los negocios, en las leyes, en la policía, en el sistema educativo, en los medios de comunicación, o en cualquier otra institución que tenga cierta forma de control sobre nuestras vidas. Imagínate a los EEUU siendo manejada por personas como estas, personas sin conciencia.

¿Se vería diferente a lo que es EEUU hoy?

¿Quienes son los Insiders realmente?

El primer punto a notar acerca de los Insiders es que mientras predican todos los valores que pensamos que representan a Estados Unidos, o cualquier otro país que gobiernen, no practican ninguno de ellos. Utilizan las palabras para engañar y manipular, presentando una imagen que puede ser utilizada para obtener apoyo y poder y así conseguir sus metas para nada buenas. Los grandes medios de comunicación son la herramienta principal en donde la manipulación tiene lugar. Los Insiders son desviados. Con esto me refiero a que su manera de percibir el mundo y su lugar en él es desviada con respecto a como la mayoría de los humanos perciben al mundo. Y aún así este pequeño grupo es el que está en posición de dictar valores, estándares, y la futura dirección de la sociedad para el resto de nosotros.

Observemos a Bush, por favor. Nació en una familia con dinero y poder. Su abuelo, Prescott Bush, era parte del establecimiento monetario occidental. La empresa de inversiones de Prescott Bush otorgó ayuda financiera a Hitler y al partido Nazi en Alemania. George Bush padre pasó tiempo en la CIA, escaló a la vicepresidencia de Reagan, y luego tuvo sus cuatro años como presidente. Es miembro del Grupo Carlyle, una gran empresa de inversiones involucrada en la venta de armas, petróleo, productos para la salud, y falsea información en los medios de comunicación.

Obviamente, estas conexiones familiares ayudaron a George W: lo ayudaron cuando estuvo ausente sin licencia durante su carrera en la Guardia Nacional, lo ayudaron cuando sus compañías quebraron, lo ayudaron con su franquicia de béisbol, y lo ayudaron a convertirse en presidente. Aquí podemos apuntar un segundo aspecto acerca de los Insiders: es más que una colección de individuos; es un sistema y una red funcionando en conjunto para que sus objetivos sean alcanzados. Si George W. Bush es presidente no es porque simplemente quería ser presidente; hay muchas personas que aspiran a esa oficina. Si es presidente, es porque la red de Insiders lo quería de esa manera. Fue elegido. Es el hombre que da la cara, el títere, la imagen para consumo público, el “José” de todos los días, un tipo como tú y yo que enmascara a la bestia depredadora que mueve los hilos.

Los individuos que fomentan este sistema comparten las mismas perspectivas de vida. Algunos de estos elementos en común incluyen las siguientes ideas:

- El poder es importante.
- El dinero es importante.
- Está bien imponer la voluntad de uno para alcanzar objetivos.
- El fin justifica los medios.
- La realidad es lo que ellos dicen que es.

Si observas estos puntos, verás que la asistencia a los demás no forma parte del cuadro. Una de las cosas que estas ideas comparten es la falta de conciencia. Tratar a los demás humanos con respeto y dignidad es menos importante que obtener dinero y poder, y si la gente tiene que sufrir para conseguirlo, que así sea. Piensa en las vidas que fueron arruinadas por Enron. Piensa en los cientos de miles de iraquíes que han muerto, y los millones más cuyas vidas han sido arruinadas. Piensa en la gente de Nueva Orleáns y Costa del Golfo que nunca volverán a ver sus tierras gracias a la proliferación de organizadas estafas inmobiliarias.

Para estos individuos las ganancias del sufrimiento, de las necesidades del otro, nunca tienen más peso que sus propios deseos.

Conciencia

La psicóloga Martha Stout, en su sobresaliente libro “The Sociopath Next Door”, escribe lo siguiente sobre la conciencia:

“Psicológicamente hablando, conciencia es un sentido de obligación, en última instancia, basado en el afecto emocional hacia otra criatura viviente (no siempre otro ser humano), o hacia un grupo de seres humanos, o incluso en algunos casos hacia la humanidad como un todo”.


Entonces la conciencia, que actúa como guía para nuestras acciones e interacciones en el mundo, está íntimamente conectada a nuestras relaciones con los demás y con el mundo. Pero si alguien es incapaz de sentir empatía, si esa persona es incapaz de sentir el dolor del otro, ¿como pueden forjar un afecto emocional con cualquier otra persona? Si las emociones están bloqueadas, los efectos emocionales de sus acciones sobre otros nunca se cristalizarán. Si las emociones están tan bloqueadas que no pueden ser movilizados emocionalmente por ningún otro individuo, sin sentir amor profundo o incluso sufrimiento emocional, ¿como aprenderán a respetar los sentimientos de los demás? Si alguien está completamente atrapado en perseguir sus propios deseos al punto que los demás solo sirven como instrumentos para servir tal fin ¿como pueden desarrollar una conciencia? En los ejemplos enumerados más arriba sobre la visión del mundo de los Insiders, no existe preocupación por los demás, al menos por aquellos fuera del círculo. El resto de nosotros simplemente existe como una fuerza de trabajo, baterías de las cuales se succiona la energía para suplir las necesidades de los poderosos, parafraseando a la película The Matrix.

La psicología tiene un nombre para aquellos sin conciencia. Se llaman Psicópatas.

Cuando observamos la información que tenemos a mano, solo podemos concluir que estamos gobernados por psicópatas (1). El sistema Insider, una denominación bastante inocua para lo que realmente está sucediendo, es un sistema de individuos sin conciencia, de nacimiento o debido a eventos que pueden haber bloqueado o cancelado la chispa de conciencia que haya tenido en algún momento. Tal sistema es conocido como Patocracia, un gobierno de individuos, que si fueran clínicamente diagnosticados, serían definidos como psicológicamente desviados. Son incapaces de pensar y sentir como lo hace el resto de nosotros, es decir, de la forma en que las personas con conciencia piensan y sienten. No tienen capacidad de formar lazos empáticos con otros. Incluso consideran que las profundas emociones experimentadas por las personas de conciencia son un obstáculo para seguir adelante. Es ese instinto despiadado y criminal lo que mejor resume al Insider.

Estos individuos, que sufren de varias formas de patologías, conforman un pequeño porcentaje de la población, de entre el 4 y 6 por ciento. Sin embargo, tienen el poder.

La próxima vez que observes las noticias de Washington y no puedas creer lo que escuchas, que tus representantes vengan con tales ideas, que puedan ser tan crueles para con la vida humana y el sufrimiento, sea en Irak o Nueva Orleáns, considera la posibilidad de que sea porque los Insiders padecen una enfermedad: son incapaces de empatizar, no tienen conciencia y sufren de problemas psicológicos que podrían y deberían ser diagnosticados. Deberían ser removidos como líderes de la sociedad porque sus valores básicos y experiencia sobre el mundo no tienen nada en común con las personas que se supone deben representar, es decir, el 94% de la población.

El problema del liderazgo patológico es el problema político fundamental de nuestra era. No es coincidencia que nos de la impresión de que la sociedad está enferma. ¿Como puede ser de otra manera si aquellos que definen a la sociedad están enfermos?

Notas

(1) El actual sistema incluye a personas que sufren de una variedad de problemas psicológicos: paranoia, narcisismo, etc. No todos son psicópatas. Cada patología tiene su lugar en el sistema. También existe cierta porción del público cuya conciencia no se ha desarrollado, y que cae bajo el encanto y la demagogia de ciertos patócratas y sus medios. Los detalles de este sistema se discuten en gran detalle en el libro Ponerología Política por el psicólogo Andrew Lobaczewski.

sábado 25 de agosto de 2007

INHIBICIÓN TRANSMARGINAL

Laura Knight-Jadczyk y
Cassiopedia.com
Signs Of The Times
Quantum Future

La inhibición transmarginal, o ITM, es la respuesta de un organismo a un estímulo sobrecogedor. Irónicamente, el acrónimo popular (TMI en inglés) también significa demasiada información, lo cual puede ser un factor de inhibición transmarginal en la cultura de hoy.

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Investigación

Ivan Pavlov enumeró los detalles de la ITM en su trabajo de condicionamiento de animales a través de varios estímulos, incluyendo el dolor. (No es verdad que en todo el trabajo de Pavlov se empleó respuestas inducidas por el dolor como frecuentemente se reporta.)

Pavlov descubrió que el nivel de tolerancia de un organismo a diferentes estímulos dependía significativamente de las diferencias fundamentales en el temperamento. Comentó “que la diferencia más básica heredada entre las personas era cuan pronto alcanzaban este punto de colapso y que la rapidez con que se llega a este colapso tiene asociado un tipo fundamentalmente diferente de sistema nervioso.” [1] Esto lo llevó a poner una atención creciente a la necesidad de clasificar los sujetos de acuerdo a su constitución heredada antes de aplicar el condicionamiento experimental. No solo los perros respondieron diferentemente al condicionamiento de acuerdo a su temperamento, cuando un perro colapsa bajo estrés, su tratamiento depende de su tipo constitucional. Por ejemplo, Pavlov confirmó que los sedantes fueron muy útiles en restituir la estabilidad en los nervios de un perro que había colapsado, pero que un tipo requería de 5 a 8 veces más medicación que el requerido por otro tipo incluso si el peso del cuerpo era exactamente el mismo.

Los Cuatro Temperamentos

Basado en la evidencia empírica acumulada a través de treinta años de investigación, Pavlov estaba convencido de la idea de los cuatro temperamentos básicos. Notó que éstos eran aproximadamente cercanos a aquellos diferenciados por Hipócrates en el hombre. Aunque en los perros de Pavlov aparecen varias mezclas de estos patrones temperamentales, estos podrían ser distinguidos como tales en vez de crear nuevas categorías.

El primer tipo corresponde al “colérico” de Hipócrates, el cual Pavlov llamó “fuertemente excitable”(strong excitatory). El segundo tipo: “sanguíneo” el cual Pavlov llamó “animado”(lively), aplica a perros de un temperamento más balanceado. La respuesta normal al estrés impuesto o situaciones de conflicto por estos dos tipos fue excitación incrementada y comportamiento más agresivo, pero allí es donde la similitud termina. El “fuertemente excitable”, o colérico, se tornaría tan salvaje como para llegar a estar completamente fuera de control en tanto que el tipo “sanguíneo” continuó comportándose con reacciones útiles y controladas.

El tipo flemático, Pavlov lo llamó “calmo, imperturbable”(calm, imperturbable) y al melancólico lo llamó “débilmente inhibitorio”(weak inhibitory). En estos dos tipos, el estrés impuesto y las situaciones de conflicto fueron enfrentadas con más pasividad o “inhibición” más que con agresión. El tipo “débilmente inhibido” o melancólico posee una tendencia constitucional a enfrentar ansiedades o conflictos con pasividad o anulando la tensión. Cualquier estrés experimental fuerte impuesto a los sistemas nerviosos de tales perros resultó en un estado de inhibición cerebral y “parálisis de miedo.”

Pavlov encontró que los otros tres tipos, cuando se enfrentaron a más estrés del que podía ser asimilado por los medios usuales, podrían entrar también eventualmente en un estado de inhibición cerebral similar a ese estado al que el tipo melancólico/débilmente inhibitorio alcanza rápidamente. Él consideró esto como un mecanismo protector normalmente empleado por el cerebro como última instancia cuando es presionado más allá de la resistencia. El tipo “débil inhibitorio” fue una excepción a los otros tres tipos: este tipo de perro entró en un estado de inhibición cerebral protectora más rápidamente y en respuesta al estrés más ligero. El hallazgo importante fue, por supuesto, que las cuatro naturalezas básicas responden de forma diferente antes, durante y después a diferentes niveles de stress, siendo el dato más relevante que el tipo débilmente inhibitorio fue particularmente susceptible.

Con respecto al tipo débil inhibitorio, Pavlov observó que aunque el temperamento básico es heredado, cada perro ha sido condicionado desde su nacimiento por diversas influencias ambientales, las cuales producen patrones inhibitorios de comportamiento de largo plazo bajo ciertos tipos de estrés. Sin embargo, el patrón de comportamiento final de cualquier perro dado dependerá tanto de su propia constitución así como de los modelos específicos de comportamiento previamente inducidos por estrés ambiental.[2]

La Respuesta Ultralímite

Por último, cuando Pavlov estaba experimentando aplicando sus descubrimientos de perros a la psicología humana, notó cuidadosamente lo que sucedía cuando el sistema superior nervioso de un perro se forzaba más allá del límite de la respuesta normal, y comparó estos estados con reportes clínicos de varios tipos de colapsos en seres humanos. Encontró que el estrés más severo y prolongado se podría aplicar a perros del tipo “animado” o “calmo imperturbable” sin causar un colapso, que a aquellos del tipo “fuertemente excitado” y “débilmente inhibido.”

Pavlov estaba convencido que esta respuesta ultralímite que el llamó Inhibición Transmarginal, era un mecanismo protector del cerebro. Cuando ocurría, significaba que el cerebro no tenía otro medio de evitar el daño psíquico debido a la fatiga y estrés nervioso. Encontró que podría determinar el grado de inhibición protector en cualquier perro en cualquier momento usando su protocolo de reflejo condicionado de la glándula salival. Incluso si el perro parecía normal bajo examen visual, la cantidad de saliva secretada podría decirle lo que estaba sucediendo en el cerebro del perro, por ej. si la respuesta inhibitoria se estaba iniciando y a que etapa se había desarrollado.

La Inundación y Lavado de Cerebro

Aparentemente, un evento accidental condujo a Pavlov a algunos de los más avanzados experimentos en ITM inducida. En 1924, hubo una inundación en Leningrado. Pavlov había condicionado un grupo entero de perros antes de esta inundación, durante la cual ellos estuvieron encerrados en sus jaulas a medida que el agua ascendía firmemente en el laboratorio. Los perros estaban nadando aterrorizados, luchando por mantener sus cabezas sobre el agua cuando, en el último posible momento, el encargado del laboratorio vino, los jaló a través del agua y los sacó de sus jaulas al seguro.

Este evento había evidentemente aterrorizado en extremo a los perros. Algunos de ellos cambiaron de un estado de excitación aguda a una inhibición transmarginal protectora severa. Cuando Pavlov probó a alguno de ellos poco después, encontró que los reflejos condicionados recientemente implantados habían desaparecido en su totalidad. Otros perros que habían enfrentado la terrible experiencia no fueron afectados. Pavlov se dio cuenta que para aquellos perros cuyo condicionamiento había sido borrado por el terror, hubo un mayor grado de actividad inhibitoria que fue capaz de limpiar la pantalla mental. La mayoría de los perros que habían alcanzado esta etapa de “lavado de cerebro” podrían posteriormente tener sus viejos condicionamientos restituidos, pero tomaba meses de trabajo paciente. Ellos habían efectivamente “renacido”. Si Pavlov permitía dejar correr un poco de agua debajo de la puerta del laboratorio, todos los perros eran sensibles y afectados por, la visión; pero de forma particular aquellos perros que el diluvio les había “lavado el cerebro”.

Aunque algunos de los perros habían resistido el colapso total, Pavlov estaba convencido que el estrés apropiado “aplicado apropiadamente”, podría haber inducido el colapso en cada uno de ellos. Al final de su vida Pavlov dijo a un fisiólogo estadounidense que las observaciones echas en esta ocasión lo habían convencido que cada perro tenía su “punto de quiebre”.[3]

Los Cuatro Principales Tipos de Estrés

Entre los hallazgos más importantes de Pavlov estaban lo que le puede suceder al comportamiento condicionado cuando el cerebro de un perro es llevado al punto ultralímite por estrés y conflicto más allá de su habitual capacidad de respuesta. Fue capaz de provocar lo que llamó una “ruptura en la actividad nerviosa superior” inflingiendo cuatro tipos principales de tensiones.

1.

El primer tipo de estrés consistió simplemente en incrementar la intensidad de la señal a la cual el perro estaba inicialmente condicionado. Si esta era gradualmente incrementada, en un cierto punto, cuando era demasiada para su sistema, el perro comenzaría a colapsar.

2.

La segunda forma de alcanzar el evento ultralímite es incrementar el tiempo entre la señal dada y la llegada de la comida. Si un perro estaba condicionado para recibir comida cinco segundos después de la señal de advertencia, y este periodo entonces se prolongaba, se hacían evidentes señales de agitación y comportamiento anormal en los perros menos estables. Pavlov descubrió que los cerebros de los perros se revelaban contra cualquier periodo de espera anormalmente largo mientras estaban sometidos a estrés. El colapso ocurriría cuando el perro tenía que ejercer una inhibición muy fuerte o prolongada. (Los seres humanos también encuentran debilitante la espera prolongada mientras están sometidos a tensión: peor que el acontecimiento que produce la ansiedad.)

3.

La tercera forma de inducir un colapso es confundir a los perros con anomalías en la señal condicionante. Si señales positivas o negativas se dieran una detrás de otras, (si, no, si , no, etc), el perro hambriento entraría en incertidumbre acerca de lo que vendría próximamente y esto interrumpe la estabilidad nerviosa normal. Esto también es cierto en seres humanos.

4.

La cuarta forma de inducir un colapso en un perro es desestabilizar la condición física en alguna forma, sometiéndolo a largos periodos de trabajo, o induciendo desórdenes gastro-intestinales, fiebre, perturbando el balance endocrino, cirugía, etc.

Si, en cualquier caso, los tres primeros métodos fallaran en inducir un colapso en cualquier perro en particular, se podría alcanzar utilizando el mismo estrés que ha fallado, pero haciéndolo solamente después de iniciar el cuarto protocolo: desestabilización física. Pavlov descubrió también que, después de una desestabilización física, un colapso podría ocurrir incluso en perros temperamentalmente estables y también que cualquier nuevo patrón de comportamiento ocurrido después podría volverse un elemento fijo de la personalidad del perro incluso tras una larga recuperación de la experiencia debilitante.

En el perro del tipo débilmente inhibitorio, los nuevos patrones neuróticos implantados bajo tales condiciones podrían con frecuencia ser fácilmente removidos con poco más que pequeñas dosis de sedantes. Pero en los tipos calmo y animado- los cuales frecuentemente necesitan ser quirúrgicamente castrados para debilitarlos lo suficiente para causarles un colapso- Pavlov descubrió que el patrón recientemente implantado era bastante frecuentemente no erradicable después de que el perro recuperaba su salud. Pavlov pensó que esto se debía a la resistencia natural del sistema nervioso en tales tipos de perros. Los nuevos comportamientos fueron difíciles de implantar sin la debilitación temporalmente inducida y subsecuentemente parecieron ser como una parte fuerte de la “naturaleza obstinada” del perro tal como en el viejo modelo.

Como fue observado por Pavlov, la tolerancia a la estimulación varía ampliamente entre individuos. Las personas altamente sensibles pueden ser sobre-estimuladas por el fuerte sonido en un cine o la confusión de fondo en una gran reunión social. Otros individuos encontrarán aquellos mismos estímulos como óptimos, o incluso hipo-estimulantes.

Las Tres Etapas de la ITM

Pavlov estableció que la habilidad de un perro para resistir altas cargas de estrés no solo depende del tipo, sino de su condición física. Una vez que el punto ultralímite se ha alcanzado y la inhibición cerebral es inducida, cosas muy extrañas comienzan a pasar en el cerebro del perro. Estos cambios podrían ser medidos con alguna precisión (por la cantidad de saliva excretada), y, a diferencia de los seres humanos, no fueron alterados por distorsiones subjetivas. Es decir, no había cuestionamientos del perro intentando explicar o racionalizar su comportamiento anormal como lo hacen los humanos. Tres etapas distintas y progresivas de inhibición “ultralímite” fueron descritas por Pavlov.

1) La fase equivalente de la actividad cerebral cortical. En esta fase, todos los estímulos, o cualquier tensión resulta solo en la producción de las mismas cantidades de saliva. En los seres humanos, un fenómeno similar se observa cuando una persona normal está en un estado de extrema fatiga; ellos reportan que hay poca diferencia entre sus reacciones emocionales o experiencias importantes o triviales. Ellos dirían “estoy demasiado cansado para preocuparme.”

2) La fase paradójica. Cuando se aplica tensiones incluso más fuertes (y esto puede ser dolor o cualquier otro estrés del tipo mental, físico o emocional), la fase equivalente pasa a una fase paradójica. En este estado, los estímulos débiles pueden producir una reacción más fuerte que un estímulo fuerte. La razón para esto es que el estímulo fuerte solo incrementa el estado de inhibición protector mientras que el estímulo débil puede producir todavía respuestas positivas. Cuando un ser humano está en esta etapa, su comportamiento se puede invertir en una forma que parezca totalmente irracional a un observador externo.

3) La fase ultra- paradójica. La tercera etapa se da cuando las respuestas positivas condicionadas repentinamente se invierten a respuestas negativas y las negativas a positivas. El perro ( o la persona) puede repentinamente encontrar que le gusta lo que inicialmente detestaba o aborrecer lo que inicialmente le gustaba. En esta etapa, la respuesta del organismo se vuelve opuesta a todo su condicionamiento anterior.

William Sargant realizó investigación adicional de estas fases en su trabajo sobre militares traumatizados por la guerra.

Importancia en la Psicología Humana

Pavlov dog
Las personas son muy similares a los perros de Pavlov.

Este último descubrimiento tiene gran relevancia para el entendimiento de cambios similares en el comportamiento humano. Hacia el final de un largo periodo de algún tipo de debilitación, las personas de carácter muy fuerte se han conocido por hacer un cambio dramático de sus creencias y/o convicciones. Cuando se recuperan, son conocidos por permanecer rectos a sus nuevas creencias por el resto de sus vidas. Hay muchos casos de historias de personas que experimentaron varios tipos de conversión –religiosa, política, etc- durante tiempos de guerra, en prisión o después de haber tenido alguna experiencia terrorífica como un naufragio, un accidente aéreo, etc.

Mucho del comportamiento humano es el resultado de patrones condicionados de respuestas que al comienzo forman parte de la infancia y la niñez. Estos patrones de respuesta a la realidad pueden persistir casi sin cambios, pero en general, el adulto saludable ha aprendido a adaptar sus programas a los cambios en su ambiente. Otras respuestas humanas se deben al estudio y aprendizaje; conducir un carro, por ejemplo. En el comienzo, aprender a conducir y arreglárselas en el tráfico requiere mucha atención. Más adelante, se vuelve automático y el conductor puede maniobrar en el tráfico de la ciudad mientras habla, come o hace cualquier número de otras actividades. “Conducir” se ha convertido en un programa automático. Pero si el conductor entonces viaja al campo donde hay poco tráfico, es capaz de adaptarse al cambio de condiciones y lo hace automáticamente.

Así es como en el cerebro de un organismo se necesita construir estructuras más elaboradas tanto de respuestas condicionadas positivas y negativas – patrones de comportamiento- a las condiciones cambiantes del ambiente. Pavlov mostró que el sistema nervioso de un perro podría desarrollar poderes extraordinarios de discriminación automáticamente. Un perro podría salivar en reacción a un tono de exactamente 500 vibraciones por minuto, no 490 o 510.

Las respuestas negativas condicionadas, tales como rabia o “pelea o huye” son controladas en sociedades civilizadas, aunque ocasionalmente se hace necesario activarlas en respuesta a cambios en el ambiente tales como emergencias de vida o muerte.

Las actitudes emocionales y los patrones de respuesta también están condicionados en lo seres humanos aunque a la mayoría de las personas no les gusta admitir esto. Aprendemos como niños a sentir atracción o repulsión hacia ciertas cosas, personas, eventos etc. Palabras tales como “católico” o “comunista” pueden evocar reacciones emocionales instantáneas que no tienen relación con ningún hecho o dato, pero son simplemente actitudes programadas adquiridas por condicionamiento dentro de la familia o la sociedad.

Uso en Control Mental

El trabajo de Ivan Pavlov fue encontrado muy útil por el régimen totalitario soviético, para alcanzar su política de adoctrinación. Como evidencia de este hecho, se notó que en julio, 1950, una directiva médica fue emitida en Rusia para la re-orientación de toda la medicina hacia las lineas Pavlovianas. [4] La razón para esta directiva aparentemente se debe a los más impresionantes resultados que se obtuvieron aplicando los principios Pavlovianos.

Los trabajos de Pavlov parecen haber influenciado fuertemente las técnicas usadas en Rusia y China para la “obtención de confesiones”, para lavado de cerebro y para inducir conversiones políticas. Esta investigación había, aparentemente, sido llevada a cabo en los E.U, por los servicios secretos quienes tienen un interés personal en el “desacreditar” y marginalizar tal información. La mayor parte de las conclusiones de Pavlov aplicables al control mental se reportan en una serie de conferencias posteriores de Pavlov traducidas por Horsley Gantt, publicadas en Gran Bretaña y en los Estados Unidos en 1941 bajo el título “Reflejos condicionados y Psiquiatría.” [5] El libro del profesor Y.P Frolov acerca de estos experimentos, Pavlov y su escuela [6] ha sido traducido al inglés. Los libros posteriores hacen pocas o ninguna referencia a la mayoría de los hallazgos importantes de Pavlov que siguen la línea de control mental. Joseph Wortis, M.D., en su estudio “Psiquiatría Política” publicado en los E.U, en 1950 [7], hizo un punto de énfasis en la importancia de los experimentos de Pavlov en psiquiatría, pero dio pocos detalles en la última fase de este trabajo que trata con el control mental. Otros libros contienen muchos detalles de los primeros trabajos de Pavlov, pero poco o nada de su último trabajo relevante en control mental y lavado de cerebro.

Pavlov demostró que cuando la Inhibición Transmarginal comienza a afectar a un perro, una condición similar a la histeria se manifestaba en los humanos. Las aplicaciones de estos hallazgos a la psicología humana sugieren que para que una “conversión” sea efectiva, es necesario trabajar en las emociones del sujeto hasta que alcanzen una condición anormal de miedo, rabia o exaltación. Si tal estado se mantiene o se intensifica por alguno de varios medios, el resultado es la histeria. En un estado de histeria, un ser humano es anormalmente sugestionable e influencias en el ambiente pueden causar que una serie de patrones de comportamiento puedan ser remplazados por otros sin ninguna necesidad de adoctrinación persuasiva. En estados de miedo o nerviosismo, seres humanos aceptarán las más amplias e improbables sugestiones.

Implicaciones Sociales

Los medios por los cuales la ITM opera en el individuo es más bien claro; lo que es menos claro es como la histeria afecta a grandes grupos de individuos llegando a la macro-escala. Sin embargo, desde el 11 de Septiembre de 2001, observadores científicos de la sociedad estadounidense apuntan con frecuencia que los eventos de ese día fueron un clásico ejemplo de Inhibición Transmarginal inducida en masas de personas con el fin de condicionarlos a aceptar la destrucción del gobierno democrático de E.U.

Referencias

Frolov, Y.P. (1938). Pavlov and His School. Trans. by C.P. Dutt. Kegan Paul, Trench, Trubner, London.

Babkin, B.P. (1951) Pavlov. A Biography. Gollancz, London.

Asratyan, E.A. (1953) I.P. Pavlov: His Life and Work (English translation) Foreign Languages Publishing House, Moscow.

Boakes, R. A. (1984). From Darwin to behaviourism. Cambridge: Cambridge University Press.

Firkin, B. G.; & Whitworth, J. A. (1987). Dictionary of Medical Eponyms. Parthenon Publishing. ISBN 1-85070-333-7

Pavlov, I. P. (1927). Conditioned Reflexes: An Investigation of the Physiological Activity of the Cerebral Cortex (translated by G. V. Anrep). London: Oxford University Press.

Todes, D. P. (1997). "Pavlov's Physiological Factory," Isis. Vol. 88. The History of Science Society, p. 205-246.

Enlaces externos


Battle for the Mind by William Sargant

Brainwashing: Lecture Notes: Physiological Perspective

THE BATTLE FOR YOUR MIND

PBS article


Nobel Prize website biography of I. P. Pavlov

Institute of Experimental Medicine article on Pavlov


Link to full text of Pavlov's lectures

The Highly Sensitive Person or the HSP

viernes 3 de agosto de 2007

Los Protocolos de los Patócratas

Laura Knight-Jadczyk
Resumen extraído de "The Protocols of the Pathocrats"

La cuestión de los medios de comunicación es el problema número uno al cual tenemos que enfrentarnos. El conocimiento es poder y aquellos que controlan la información puedan controlar a las masas, es así de simple. Mientras investigábamos el tema de los medios de comunicación, nos encontramos con los “Protocolos de los Sabios de Sión” Como todos saben, esto es una malintencionada broma pesada anti-semítica. Y estamos de acuerdo. Ni por un minuto pensamos que esto representa el judaísmo o cualquier persona judía común. Lo que ha sido un choque para nosotros es darnos cuenta que los Protocolos están siendo implementados casi línea a línea por los miembros de la administración de Bush y por los varios gobiernos que formulan su política exterior. En otras palabras, los Protocolos no son una broma pesada porque sea algo sin sentido, pero más bien son una broma pesada porque fue atribuido a los judíos. El texto del Protocolo número XII es la cuestión a la cual el pueblo de los EEUU debe enfrentarse antes que puedan hacer cualquier otra cosa.

Antes de presentar el texto del Protocolo número XII, primero un poco de antecedentes...

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Los problemas son las mentiras de los medios de comunicación (o individuos) y como éstas se reciben y asimilan por las masas de personas. Esperemos que con algunos extractos del libro de ponerología de Andrew Lobaczewski se transmita la información necesaria para entender estos problemas:

Esquizoidia: La esquizoidia, o psicopatía esquizoide, fue aislada por los mismos famosos creadores de la psiquiatría moderna. Desde el comienzo fue creada como una forma más leve de la misma contaminación hereditaria que es la causa de la susceptibilidad a la esquizofrenia.
Sin embargo, esta última conexión nunca pudo confirmarse ni ser negada con la ayuda de análisis estadísticos, y en aquel entonces no se encontró ningún examen biológico que fuera capaz de resolver el dilema. Por razones prácticas, hablaremos de la esquizoidia sin hacer más referencia a esta relación tradicional.

Los textos nos proveen descripciones de distintas variedades de esta anomalía, cuya existencia puede ser atribuida a los cambios en el factor genético o a diferencias en otras características individuales de una naturaleza no patológica. Esquematicemos pues a las características comunes a las subespecies.

Los portadores de esta anomalía son hipersensibles y desconfiados, pero prestan poca atención a los sentimientos de los demás, tienden a asumir posiciones extremas, y están ansiosos por vengarse ante la menor ofensa.

A veces son excéntricos y extraños.

Su escaso sentido de la situación psicológica y de la realidad los conduce a sobreponer interpretaciones erróneas y peyorativas de las intenciones de los demás.

Se involucran fácilmente en actividades que son ostensiblemente morales, pero las cuales en verdad infligen daños sobre ellos mismos y otros.


Su visión psicológica del mundo, empobrecida, los vuelve típicamente pesimistas en cuando a la naturaleza humana. Con frecuencia encontramos expresiones de las actitudes que les son características en sus afirmaciones y en lo que escriben: "La naturaleza humana es tan mala que el orden en la sociedad sólo se puede mantener a través de un poder fuerte creado por individuos altamente calificados en nombre de alguna idea más elevada." Llamemos a esta frase, la expresión típica de la "declaración esquizoide".

La naturaleza humana tiende efectivamente a ser mala, sobre todo cuando los esquizoides le amargan la vida a la gente.

Cuando se ven enredados en situaciones de grave estrés, sus defectos hacen que colapsen fácilmente. Su capacidad de reflexión se ahoga inmediatamente, y a menudo los esquizoides caen en estados sicóticos reactivos tan similares en apariencia a la esquizofrenia que eso los conduce ser mal diagnosticados.

El factor común de las variedades de esta anomalía es una palidez de emociones y una falta de sentimientos para las realidades psicológicas, un factor esencial en la inteligencia básica. Esto puede ser atribuido a alguna cualidad incompleta del sustrato instintivo, el cual funciona como si hubiese sido creado en arenas movedizas. La baja presión emocional les permite desarrollar un verdadero razonamiento especulativo, que es útil en actividades no humanísticas, pero a causa
de su carácter parcial, tienden a considerarse intelectualmente superiores al "común" de la gente.

La frecuencia cuantitativa de esta anomalía varía entre las razas y naciones. Es baja entre los negros, y la más alta entre los judíos. Las estimaciones de esta frecuencia rondan entre una cantidad insignificante hasta el 3%... Mis observaciones sugieren que esta anomalía es autosómicamente hereditaria.

Una actividad ponerológica esquizoide debería ser evaluada de acuerdo con dos aspectos. A pequeña escala, tales personas ocasionan problemas a sus familias, se convierten en herramientas de intriga en manos de individuos listos e inescrupulosos, y por lo general realizan un mal trabajo al criar generaciones más jóvenes. […] Esta tendencia a ver la realidad humana según el modo doctrinario y simplista que consideran "adecuado" – es decir, "negro o blanco" – transforma a sus
intenciones, por lo general buenas, en malos resultados. Sin embargo, su rol ponerogénico puede adquirir proporciones macrosociales si su actitud hacia la realidad humana y su tendencia a inventar grandes doctrinas son volcadas en un papel y duplicadas en grandes ediciones.

A pesar de sus déficits típicos, y mismo hasta de una declaración esquizoide abierta, sus lectores no se dan cuenta de cómo son realmente las personalidades de los autores. Ignorantes acerca de la
verdadera condición del autor, esos lectores desinformados son llevados a interpretar tales obras de una manera que corresponde a su propia naturaleza. Las mentes de la gente normal tienden hacia una interpretación correctiva gracias a la participación de su propia y más rica visión psicológica del mundo. Al mismo tiempo, muchos otros lectores rechazan en forma crítica tales obras con indignación moral pero sin ser conscientes de la causa específica. […]

Los personajes esquizoides tienen como propósito imponer su propio mundo conceptual al resto de la gente o a grupos sociales, utilizando un egoísmo patológico relativamente controlado y la tenacidad excepcional derivada de su naturaleza persistente.

Por lo tanto son capaces eventualmente de dominar la personalidad de otro individuo, lo que hace que el comportamiento de este último se vuelva desesperadamente ilógico. Pueden también ejercer una influencia similar en el grupo de gente al que se han unido.

Son solitarios psicológicos que comienzan luego a sentirse mejor en alguna organización humana, en donde se vuelven fanáticos de alguna ideología, intolerantes religiosos, materialistas, o adherentes a una ideología con características satánicas. Si sus actividades consisten en el contacto directo a una escala social pequeña, por lo general sus conocidos los consideran como simplemente excéntricos, lo que limita su rol ponerogénico. Sin embargo, si logran esconder su propia personalidad detrás de las palabras que escriben, su influencia puede llegar a envenenar las mentes de una sociedad a gran escala y durante un largo período.

La convicción de que Karl Marx es el mejor ejemplo de este fenómeno es correcta, dado que presenta la figura más conocida de este tipo. Frostig, un psiquiatra de la vieja escuela, incluyó a Engels y a otros dentro de una categoría llamada "los fanáticos esquizoides barbudos." Los escritos famosos atribuidos a los sionistas sabios al comienzo de siglo comienzan con una declaración típicamente esquizoide. El siglo diecinueve, y en especial la segunda mitad, parece haber sido una época de actividad excepcional por parte de individuos esquizoides, a menudo pero no siempre de descendencia judía. Después de todo, debemos recordar que el 97% de los judíos no manifiesta esta anomalía, y que ésta también está presente en todas las naciones europeas, si bien en un grado mucho menor. Lo que heredamos de este período incluye imágenes del mundo, tradiciones científicas, y conceptos legales condimentados con la aprensión esquizoide de la realidad, un ingrediente de muy mala calidad. [...]

A pesar de que los escritos de autores esquizoides contengan la deficiencia ya descrita, o hasta una declaración esquizoide abierta que constituye una advertencia suficiente para los especialistas, el lector promedio los acepta, no como una visión de la realidad envuelta en esta anomalía, sino más bien como una idea que él debería considerar seriamente basándose en sus convicciones y razonamiento. Ese es el primer error.

El modelo de ideas por demás simplificado, desprovisto de color psicológico y basado en datos fácilmente disponibles, tiende a ejercer una influencia intensa que atrae a individuos que no son lo suficientemente críticos, y que a menudo se sienten frustrados como resultado de un ajuste social que empuja hacia abajo, descuidado culturalmente, o caracterizado por algunas deficiencias psicológicas propias. Tales escritos son particularmente atractivos para una sociedad histerizada. Otros que lean dichos escritos se sentirán inmediatamente impulsados a criticar basándose en su sentido común sano, aunque es posible que tampoco puedan distinguir la causa esencial del error: que estos escritos emergen de una mente biológicamente pervertida.

La interpretación social de tales escritos y declaraciones doctrinarias se abre en trifurcaciones principales, que engendran divisibilidad y conflicto. La primera rama es el camino hacia la aversión, que se basa en el rechazo de los contenidos de la obra a causa de motivaciones personales, convicciones que difieren o una repulsión moral. Estas reacciones contienen la interpretación moralista de los fenómenos patológicos.

La segunda y tercera ramificación están relacionadas con dos tipos de apercepción muy diferentes entre aquellas personas que aceptan los contenidos de tales obras: los críticamente correctivos y los patológicos.

La perspectiva críticamente correctiva es adoptada por gente cuyo sentir por la realidad psicológica es normal y quienes tienden a incorporar los elementos más valiosos de la obra. Luego trivializan los errores obvios y completan los elementos faltantes de las deficiencias esquizoides con su propia visión del mundo, más rica. Esto da lugar a una interpretación más razonable, medida, y por ende creativa, pero no puede estar completamente libre de la influencia del error, que con frecuencia viene aducido por encima.

La aceptación patológica, en cuanto a ella, es manifestada por individuos con deficiencias psicológicas propias: distintas formas de perversiones, ya sean heredadas o adquiridas, así como por mucha gente que carga con malformaciones de la personalidad o quien ha sido lastimada por la injusticia social. Eso explica porqué su alcance es mayor que el de la influencia de la acción directa de factores patológicos.

La aceptación patológica de escritos esquizoides o de declaraciones por otra gente pervertida, por lo general brutaliza los conceptos del autor y promueve ideas de medidas de fuerza y revolucionarias.

Desafortunadamente, el paso del tiempo y las experiencias amargas no han podido prevenir estos malentendidos característicos que nacen de la creatividad esquizoide del siglo diecinueve, con la obra de Marx en primera plana, por haber afectado a gente y por haberla privado de su sentido común.

Aunque más no sea por los propósitos del experimento psicológico ya mencionado, buscar obras de K. Mark y diferentes afirmaciones con estos déficits característicos, es una buena práctica para desarrollar la consciencia en cuanto a este factor psicológico. Si mucha gente con distintas visiones del mundo conduce tal estudio, el experimento podrá mostrar cómo una visión clara de la realidad puede ser restaurada, y luego se torna más fácil encontrar un lenguaje común.

La esquizoidia ha ocupado pues un lugar esencial siendo uno de los factores en la génesis del mal que amenazan al mundo contemporáneo. Practicar la psicoterapia en el mundo exigirá por lo tanto que los resultados de ese mal sean eliminados lo más hábilmente posible.

Lobaczewski nos dice que las personas fácilmente tomadas por la propaganda esquizoide son o personas normales que son insuficientemente críticas o que proyectan en su contenido sus propias “interpretaciones”, o que padecen ellos mismos de algún defecto psicológico o caracterológico. Prestemos particular atención a lo que se describe acerca del “mecanismo de conducción” del psicópata esquizoide:
Los personajes esquizoides tienen como propósito imponer su propio mundo conceptual al resto de la gente o a grupos sociales

En otras palabras, tienen la intención de “imponer interpretaciones erróneas y peyorativas en las intenciones y las acciones de otras personas” que los conlleva a su “Declaración Esquizoide” de que los “otros” (un individuo o sociedad) es “tan malo” que ellos (el psicópata esquizoide) y solo ellos tienen el deber de arreglar este error y traer justicia a ese individuo o sociedad. Y esto es, por supuesto, estructurado en el contexto de algún “poder superior”. Y el método que utilizan es increíble de observar. Como Lobaczewski lo describe: "utilizando un egoísmo patológico relativamente controlado y la tenacidad excepcional derivada de su naturaleza persistente. Por lo tanto son capaces eventualmente de dominar la personalidad de otro individuo, lo que hace que el comportamiento de este último se vuelva desesperadamente ilógico. Pueden también ejercer una influencia similar en el grupo de gente al que se han unido."

Una lectura cuidadosa de ciertos boletines en internet podrían dar al estudiante de psicología una rica y amplia gama de ejemplos de esta actividad.

En otras palabras, el Psicópata Esquizoide es un tipo de “intimidador”.

Las intimidaciones de un tipo esquizoide son casi enteramente psicológicas, tomando la forma de triviales criticismos puntillosos y detallistas, constantes hallazgos de faltas, citando su versión de la realidad como “hecho”, mientras omiten cualquier dato real, y logrando persuadir a los oyentes o lectores que solo ellos HAN producido datos cuando, de hecho, no lo han hecho; esto, combinado con un rechazo simultáneo de reconocer, valorar o admitir nada de lo que los demás hacen como ni siquiera remotamente positivo, (ellos son los “expertos”), todo sirve para dominar la personalidad del oyente. Las alegaciones de estar en lo correcto son repetidas, persistentes y tenaces, y solo después de la “justicia”, eventualmente cansan al oyente o lector, especialmente si esto se acompaña de colegas que saltan de tiempo en tiempo con aclamaciones violentas e ilógicas, que hacen al psicópata esquizoide verse mucho más sanos cuando ellos reprenden a sus colegas por tal mal comportamiento. Tal manipulación también incluye fingir el ser una víctima, especialmente cuando son llamados para dar cuentas de sus tonterías o cuando datos reales son demandados.

Los objetivos del esquizoide es el Poder, el Control, la Dominación y la Subyugación. Consiguen sus metas con varios métodos incluyendo la intimidación de otros, tratando de estimular miedo, vergüenza, culpa, humillación, mientras mantienen una constante negación de que esto es lo que están haciendo. Por lo general son asistidos por “aplaudidores”o “Coros Griegos”.

Una táctica favorita del esquizoide es el de poner a las personas en contra de las otras. Los beneficios para el esquizoide es: a) él o ella gana mucho en gratificación (una forma perversa de satisfacción) al promover y provocar argumentos, hostilidad o disputas, y después ver otros involucrarse en una interacción adversaria y en conflictos destructivos, y b) el conflicto generado les asegura que la atención de la gente sea distraída y alejada de la causa del conflicto. Después ellos pueden venir y ser "la voz calmada de la razón",y entonces subvertir la lógica y la razón y las emociones del objetivo.

Los esquizoides son adeptos en distorsionar las percepciones de las personas con el intento de engendrar una vista negativa del blanco en las mentes de otros; esto es logrado a través de minimizaciones, creaciones de dudas y sospechas con distorsiones astutas de hechos menores, y compartiendo preocupaciones falsas, etc. Este envenenamiento de la mente de las personas es difícil de mostrar porque es casi siempre muy sutil. Casi siempre a aquellos que se creyeron lo del esquizoide les lleva tiempo y experiencia el ver sobre la máscara de engaño y entender como y porqué fueron utilizados como peones.

El esquizoide trata siempre de establecer una relación exclusiva con individuos específicos para que ellos (los esquizoides) sean vistos como fuentes de información confiables, esto puede ser logrado al pintar al blanco como irresponsable, inestable, no amoroso, desconfiable, etc..., utilizando distorsión y fabricación de alegadas fallas, violaciones de confianza, etc.

El objetivo es manipular las percepciones de las personas y crear una dependencia para que las personas puedan confiar exclusivamente en el esquizoide y ver al esquizoide como única fuente de información. Cuando han sido expuestos, los esquizoides se aferran a ser víctimas y atraen el enfoque hacia ellos mismos, siendo ésta otra forma de manipular a la gente a través de sus emociones de culpabilidad, simpatía, diciendo lo siento, etc., mientras pintan a su blanco como el villano. Cuando el blanco trata de explicar el juego, son inmediatamente llamados "paranoicos".

Bueno, esta es la técnica “humana” del psicópata esquizoide. Pueden extrapolar un poco y ver que esto es exactamente como los medios de comunicación operan en grande escala. Es un provado y verdadero protocolo para direccionar a seres humanos a la dirección que quieran que vayan, para hacerles pensar lo que quieran que piensen y en fin, para que hagan lo que quieren que ellos hagan.

Con la descripción de cómo esta manipulación mental trabaja, veamos ahora el Protocolo XII donde veremos cómo el proceso descrito se ha implementado en una gran escala social por esquizoides, psicópatas y caracterópatas.
¿Qué papel representa actualmente la prensa? Sirve para encender las pasiones y mantener los egoísmos partidarios. Es vana, injusta, mentirosa, y la mayoría de las personas no comprenden su utilidad. La sellaremos y le pondremos freno, como haremos con las demás obras impresas; ¿de qué nos servirá desembarazarnos de la prensa si fuésemos blanco de las demás publicaciones y de los libros?

Ahora, tome en cuenta que “nosotros” arriba NO se refiere a judíos, se refiere a los psicópatas, esquizoides, esenciales y otros tipos. Como Lobaczewski’s escribió en Ponerología Política:
Tenía que estudiar temas abordando la psicología y la psicopatología con el fin de responder a las preguntas que surgían de nuestras observaciones; el abandono científico en éstas áreas son un obstáculo difícil de superar. Al mismo tiempo, alguien guiado por un conocimiento especial aparentemente desalojó las bibliotecas de cualquier cosa que se podría encontrar con respecto al tema.

Para realmente comprender cómo los psicópatas saben que ellos son diferentes desde prácticamente el nacimiento, que ellos son verdaderamente “un tipo diferente de criatura” a los seres humanos normales, se necesitaría leer el libro de Ponerología. Por el momento, sin embargo, cuando usted lea “nosotros” en este texto, sustitúyelo con “psicópatas” y usted tendrá la comprensión correcta.
Es cierto que los periódicos de los partidos podrían resultar mas perniciosos que las pérdidas de dinero; de ser así, los suprimiremos a raíz de su segunda acometida. nadie habrá de manchar el mito de nuestra infalibilidad gubernamental. para suprimir un periódico, diremos que agita los ánimos sin razón y sin motivo.

Se habrá de notar que, entre los jornales que nos ataquen, habrá muchos creados por nosotros mismos. Estos atacarán exclusivamente los puntos que deseamos modificar.

Sin nuestro visto bueno, nada le será comunicado a la sociedad. Esto último ya se ha logrado. Hoy día, las noticias de todas partes del mundo son recibidas por diversas agencias que las centralizan. Estas agencias son enteramente nuestras y revelan solamente lo que les permitimos publicar.

En la actualidad, hemos sabido apoderarnos del ánimo de las sociedades cristianas de tal modo que, en todas partes, miren los acontecimientos mundiales a través de los prismas que colocamos delante de sus ojos. Ya no hay muros en ningún estado que nos impidan entrar a lo que los cristianos denominan tontamente secretos de estado. ¿Que será cuando seamos los dueños reconocidos del universo en la persona de nuestro rey universal?

Quien quiera ser editor, librero o impresor estará obligado a obtener un diploma que, en caso de su poseedor cometer una falta cualquiera, le será retirado inmediatamente. Con tales medidas, la máquina del pensamiento se convertirá en un medio de formación en las manos de nuestros gobiernos; nuestro mando no les consentirá que las masas divaguen sobre la utilidad del nuevo desarrollo.

¿Quién entre nosotros ignora que los bienes ilusorios llevan directamente a los sueños absurdos? De dichos sueños se han originado las relaciones anárquicas de los hombres entre si y con el poder. Es que el progreso, o mejor dicho, la representación de tal le ha dado pie a ideas de incontables e ilimitadas emancipaciones.

Todos aquellos que llamamos liberales son anarquistas, si no de hecho, por lo menos de pensamiento. Protestando por el mero placer de refunfuñar, persiguen las ilusiones de la libertad y caen en la anarquía.

Volvamos a la prensa. Le impondremos gravámenes como a todo cuanto se imprima. Serán impuestos ascendientes según el número de folios. Las publicaciones de menos de 30 páginas, registradas como folletos, tributarán el doble; se busca asi, por una parte, reducir el número de revistas, que son el peor de los venenos y, por otra, obligar a los escritores a producir libros tan largos y caros que se lean poco. Por el contrario, los que editemos nosotros para el bien común y con la tendencia establecida serán económicos y leídos por todos. Los impuestos acabarán con el vano deseo de escribir, y el miedo a la sanción someterá a los literatos.

Si alguien volviese su pluma contra nosotros, no hallará quien quiera imprimir sus escritos. Antes de consentir a imprimir una obra, el editor o impresor consultará a las autoridades a fin de obtener la autorización necesaria. De este modo, conoceremos de antemano las emboscadas que nos tiendan y contraatacaremos, dando explicaciones con antecedentes sobre el asunto tratado.

La literatura y el periodismo son los medios educativos más importantes. Por eso, nuestro gobierno será el propietario de la mayoría de los periódicos. Así, la influencia perniciosa de la prensa particular quedará neutralizada y obtendremos una autoridad enorme sobre el público. Si autorizamos la publicación de diez periódicos, fundaremos treinta de los nuestros.

Los periódicos que editemos serán, aparentemente, de tendencias y opiniones opuestas. Esto habrá de inducirles confianza a todos y habrá de atraer, sin recelo, a adversarios que caerán en la trampa y se volverán inofensivos.

En primera plana, desplegaremos los órganos de carácter oficial; estos siempre velarán por nuestros intereses y no nos habrán de quitar el sueño. En segundo lugar, colocaremos los oficiosos, cuyo papel será el de atraer a los indiferentes y a los amorfos. En la tercera fila, instalaremos a la presunta oposición: al menos un periódico colaborará con nosotros como el antípoda de nuestras ideas. Nuestros adversarios tomarán a este falso opositor como su aliado y se nos revelaran por él.

Nuestros periódicos serán de todas las tendencias: aristocráticos, republicanos, revolucionarios y hasta anarquistas; esto, por supuesto, mientras dure la constitución. Tendrán, como el Dios indio Visnu, cien manos, cada una de las cuales acelerará la transmutación de la sociedad. Estas manos conducirán la opinión como le convenga a nuestros intereses (un hombre alterado pierde la facultad de razonar y se abandona fácilmente a la sugestión). Los imbéciles que crean seguir la opinión de su partido repetirán la nuestra, o la que nos convenga. Se verán siguiendo el órgano de su partido sin saber que, en realidad, escoltan la bandera que enarbolamos ante sus ojos.

Para dirigir en dicho rumbo nuestro ejército de periodistas, organizaremos esta labor cuidadosamente. Bajo el nombre de oficina central de la prensa estableceremos reuniones literarias en las que nuestros agentes darán, sin que nadie sospeche, la palabra de orden y las normas. Discutiendo y contradiciendo nuestras iniciativas de una manera superficial, sin penetrar el fondo de los asuntos, sostendrán inútiles polémicas con los periódicos oficiales a fin de procurarnos los medios de pronunciarnos más claramente, lo que no es conveniente hacer durante las primeras declaraciones oficiales.

Estos ataques servirán, además, para que nuestros súbditos juzguen garantizada la libertad de palabra. Asi, nuestros agentes tendrán pretextos para afirmar que quienes nos impugnan son unos charlatanes sin argumentación para refutar seriamente nuestros proyectos.

Tales procesos, inadvertidos para la opinión pública pero seguros, nos atraerán ciertamente la atención y la confianza pública. Gracias a ellos, agitaremos o calmaremos los ánimos en cuestiones políticas según sea preciso, convenciendo o suscitando dudas, publicando la verdad o la mentira, confirmando o contradiciendo según el efecto deseado, pero tanteando siempre el terreno que habremos de pisar.

Venceremos a nuestros adversarios porque ellos no dispondrán de órganos que puedan dirigir la opinión hasta las últimas consecuencias, como nosotros. No tendremos ni siquiera necesidad de largas y profundas refutaciones. En caso de necesidad, refutaremos enérgicamente en la prensa oficiosa los globos de ensayo lanzados por nosotros mismos en la tercera categoría de nuestra prensa.


Todos los órganos de la prensa están ligados entre si por el secreto profesional; como los antiguos augures, ninguno de sus integrantes revelará el secreto si no recibe la orden de hacerlo. Ningún periodista osará traicionar este secreto, ya que no será admitido a la profesión quien no tenga en su pasado alguna falta vergonzosa: en caso de deslealtad, esta mancha sera inmediatamente revelada. Mientras que estos estigmas sean conocidos solamente por unos pocos, la aureola del periodista seguirá atrayéndonos la opinión de la mayoría que le sigue con entusiasmo.

Nuestros cálculos se proyectan principalmente sobre las provincias. Es necesario que excitemos en ellas esperanzas y aspiraciones opuestas a aquellas de la capital, que haremos pasar como espontáneas. Claro está que la fuente de la discordia siempre seremos nosotros.

Mientras no disfrutemos del poder absoluto, tendremos necesidad de arrollar las capitales con las opiniones del pueblo provincial, es decir, por la mayoría manejada por nuestros delegados. Es necesario que en las capitales, en el momento crítico, no se discuta el hecho consumado por haber sido ya aceptada por la mayoría provincial.

Note otra vez que el punto es que lo más esquizoide de lo anterior es que era una “doctrina” atribuida a judíos cuando realmente es un documento de psicopatía y denota el pensamiento de tales caracterópatas de cada raza, creencia, color, nacionalidad o religión, en cualquier época o lugar. Y que el problema es que, ahora, hay tales individuos en posiciones de poder como en los EEUU.

Los Estados Unidos es simple y sencillamente una Patocracia. Ha sido tomada por individuos con déficits psicológicos claramente delineados, y han llegado a posiciones de poder porque el conocimiento psicológico de las masas es deficiente.

Diccionario de Supervivencia: Psicópata

Revista Alaluz - Youtube

sábado 28 de julio de 2007

La Hipocresía Patocrática

Clinton contra la pobreza en Latino América, Blair hará las veces de mediador en el Medio Oriente, Al Gore está en una cruzada contra el calentamiento global, Wolfowitz en el Banco Mundial -institución que no es todo lo loable que se piensa-. Pareciera que estos patócratas nos quisieran tomar el pelo. Sus "nuevas misiones" son tan incongruentes en comparación a sus anteriores delesnables actos, que parece un mal chiste del que no podemos menos que esbozar una risa... pero nerviosa.

Este humor de los tiempos, es un humor negro acorde con la mentalidad psicopática de quienes son sus comediantes y que, además, develaría una agenda común de fascismo encubierto a nivel mundial.



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Será Tony Blair mediador en Medio Oriente

WASHINGTON / AP / Periódico A.M.
22-06-2007

El primer ministro británico Tony Blair está considerando la posibilidad de asumir el rol de mediador en el Medio Oriente una vez que abandone el cargo, confirmaron el miércoles fuentes estadounidenses e israelíes.

Aunque la oficina de Blair se abstuvo de hacer comentarios al respecto, fuentes estadounidenses confirmaron que el presidente George W. Bush le habló a Blair sobre el tema.

El subsecretario de Estado para asuntos del Medio Oriente, David Welch, habló con Blair en Londres el miércoles, y voceros tanto de la Casa Blanca como del Departamento de Estado elogiaron al mandatario británico como un candidato ideal para esa labor diplomática.

El primer ministro israelí Ehud Olmert también se expresó partidario de la idea.

“El personal de la oficina del primer ministro están al tanto de esta idea y el primer ministro Olmert es un gran partidario del primer ministro Blair y de su continua participación en el proceso de paz del Medio Oriente”, dijo la portavoz oficial israelí Miri Eisin.

Clinton lanza campaña contra la pobreza en América Latina junto a Carlos Slim

EFE / Emol.com

Nueva York.- La fundación del ex Presidente de Estados Unidos Bill Clinton se alió con el empresario mexicano Carlos Slim, el segundo hombre más rico del mundo, y el magnate canadiense Frank Giustra, para luchar contra la pobreza en América Latina.

La campaña presentada hoy en Nueva York fue bautizada como la "Iniciativa para el desarrollo Sostenible Clinton Giustra” y cuenta con el respaldo de varias empresas mineras y de recursos naturales, además de los dos filántropos.

Clinton recibió el primer apoyo del canadiense, magnate de medios de comunicación y minería, quien ofreció para la iniciativa 100 millones de dólares y la mitad de todos los beneficios que obtenga en el futuro de la extracción de recursos naturales.

Por su parte, el magnate mexicano Carlos Slim aportará otros 100 millones de dólares a la campaña.

Se nos hace imperioso comprender qué hay en la mente de estas personas. Por ello son fundamentales los textos sobre psicopatía:

Hare, Robert D., en su libro Psychopathy and Antisocial Personality Disorder: A Case of Diagnostic Confusion, dice:

[…] vivimos en una “sociedad de camuflaje,” una sociedad en la cual algunos rasgos de psicopatía – egocentrismo, falta de preocupación por los demás, superficialidad, estilo por encima de la sustancia, el ser “cool,” la manipulación y demás – son cada vez más tolerados y hasta valorados. […] a los psicópatas no les es muy difícil infiltrarse en esferas de negocios, política, derecho, en el sistema judicial, el gobierno, el
sistema académico y otras estructuras sociales. Son los psicópatas egocéntricos, de sangre fría y sin remordimientos lo que se mezclan en todos los aspectos de la sociedad y que tienen impactos tan devastadores en la gente que los rodea, que provocan escalofríos a los oficiales de las fuerzas judiciales.

Además Hervey Cleckley en “The Mask of Sanity”, reflexiona:

Cabe recordar que su comportamiento típico derrota a lo que parecieran ser sus objetivos propios. ¿No es acaso él mismo quien se miente más profundamente con su normalidad aparente? A pesar de que miente a propósito a los demás y que es bastante consciente de sus mentiras, parece incapaz de distinguir de manera adecuada entre sus propias pseudointenciones, pseudoremordimiento y pseudoamor, y las respuestas genuinas de una persona normal. […]

Su consciencia de lo opuesto de la hipocresía es tan teórica de manera insustancial que se puede llegar a cuestionar si eso a lo que nosotros nos referimos principalmente al hablar de hipocresía puede atribuírsele a él o no. Dado que no tiene valores mayores, ¿puede decirse que se da cuenta correctamente de la naturaleza y la calidad de las atrocidades que su conducta inflige sobre otros.

Y Andrew M. Lobaczewski en “Political Ponerology: The Scientific Study of Evil Adjusted for Political Purposes”, habla sobre la psicopatía esencial o de base:

Su “sentido del honor” los invita a engañar y a injuriar a ese otro mundo humano y a sus valores. En contradicción con las costumbres de la gente normal, ellos sienten que la falta de cumplimiento de sus promesas y obligaciones es un comportamiento habitual.

También aprenden cómo sus personalidades pueden llegar a tener efectos traumatizantes en las personalidades de esa gente normal, y cómo sacar ventaja de esta raíz del terror con el propósito de alcanzar sus objetivos.

Esta dicotomía es permanente y no desaparece ni siquiera si ellos logran hacer realidad sus sueños de ganar el poder por encima la sociedad de gente normal. Esto demuestra que la separación está condicionada biológicamente.

En ésta gente un sueño emerge como una cierta Utopía juvenil de un mundo “feliz” y de un sistema social que no los rechazaría ni los forzaría a someterse a las leyes y costumbres cuyo significado les es incomprensible. Sueñan con un mundo en el cual su manera simple y radical de experimentar y percibir la realidad [es decir, mintiendo, engañando, destruyendo, usando a otros, etc.] dominaría, en donde se les aseguraría, por supuesto, la seguridad y la prosperidad. Esos “otros” – diferentes pero también más capacitados técnicamente – deberían ser puestos a trabajar para lograr este objetivo. “’Nosotros’, después de todo, crearemos un Nuevo gobierno, uno de justicia” [para los psicópatas]. Están preparados para luchar y sufrir por el bien de dicho mundo tan valiente, y también por supuesto, para infligir sufrimiento en los demás. Tal visión justifica matar a gente cuyo sufrimiento no los conmueve porque “ellos” no son lo suficientemente conespecíficos.

También resulta atinente la descripción que hace Lobaczewski del psicópata asténico -tipo que resulta estar muy difundido por Norteamérica:

El tipo más frecuentemente indicado y conocido es el del psicópata asténico que aparece en cualquier intensidad que se pueda concebir, desde una deficiencia patológica casi imperceptible hasta una obvia. Esta gente, asténica e hipersensible, no indica el mismo déficit evidente en el sentimiento moral y la capacidad de sentir una situación psicológica tal y como aparece en la psicopatía de base. Ellos son de algún modo idealistas y tienen tendencia a sentir unas puntadas superficiales de consciencia como resultado de su comportamiento defectuoso. En promedio, también son menos inteligentes que la gente normal, y su mente evita la coherencia y la exactitud en el razonamiento.

Su visión psicológica del mundo está claramente falsificada, por lo que nunca se les puede tener confianza en sus opciones acerca de la gente. Una especie de máscara envuelve al mundo de sus aspiraciones personales, el cual está en desacuerdo con las oficiales y exigidas por la situación. Su comportamiento para con la gente que no se da cuenta de sus fallos es urbano, y hasta amistoso.
[…]

Los casos más graves son aún más brutalmente antipsicológicos y despectivos de la gente normal; tienden a ser activos en los procesos de la génesis del mal en una mayor escala. A sus sueños no les falta un cierto idealismo similar a las ideas de la gente normal.

Les gustaría reformar el mundo a su antojo pero son incapaces de prever implicaciones y resultados de mayor alcance. Saborizadas con desviación, sus visiones pueden llegar a influenciar a rebeldes inocentes que realmente han sufrido una injusticia. La injusticia social existente puede llegar a parecer una justificación para una visión del mundo radicalizada y para la asimilación de tales visiones.


Lo que aprendí de Bush

Fotos de Clonny / 02-11-2005



Esta pancarta la llevó una niña en noviembre del 2005 a una manifestación contra la guerra de Irak, y dice:

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Lo que aprendí de Bush:
1. La mentira está BIEN.
2. El engaño está BIEN.
3. La tortura está BIEN.
4. Negar los derechos humanos está BIEN.
5. Descuidar a los pobres está BIEN.
6. Ser un hipócrita religioso está BIEN.
7. La matanza está BIEN.
8. La incompetencia está BIEN.
9. El clientelismo está BIEN.

What I learned from BUSH
1. Lying is O.K.
2. Cheating is O.K.
3. Torture is O.K.
4. Taking people's rights is O.K.
5. Neglecting the poor is O.K.
6. Being a religious hypocrite is O.K.
7. Killing is O.K.
8. Incompetence is O.K.
9. Cronyism is O.K.


¡Cuánta razón tiene esta niña! La patocracia no sólo actúa de esas formas, sino que intenta que las personas normales aprendan que esas son las maneras adecuadas de actuar en una sociedad. A esta degeneración moral se le llama ponerización y es un proceso complejo, el cual podemos evitar conociendo qué hay en la mente y, por lo tanto, cómo actúan los psicópatas.

Veamos en forma muy general de qué se trata esta ponerización, del libro de Andrew M. Lobaczewski:

La patocracia lo paraliza todo progresivamente

La gente razonable debe desarrollar un nivel de paciencia más allá del alcance de cualquiera que viva en un sistema normal de hombres, sólo para poder explicar qué hacer y cómo hacerlo a alguien psicológicamente anormal, torpe y mediocre. Esta pedagogía especial requiere de un buen tiempo y esfuerzo, pero de lo contrario no sería posible mantener condiciones de vida tolerables y logros necesarios en el área económica ni en la vida intelectual de una sociedad. Sin embargo, la patocracia se inmiscuye progresivamente en cada lugar y lo entorpece todo.

Aquellas personas que en un comienzo encontraban atractiva a la ideología original, pasan a darse cuenta eventualmente de que en verdad están tratando con otra cosa.

Este desencanto que experimentan tales adherentes ideológicos de antes es amargo al extremo.

Los intentos de la minoría patológica por retener el poder estarán por lo tanto siempre amenazados por la sociedad de gente normal cuya crítica continúa creciendo. Por un lado, se debe emplear absolutamente cualquiera de los métodos de terror y de las políticas de exterminación en contra de los individuos conocidos por sus sentimientos patrióticos y su entrenamiento militar; por el otro, también se emplean actividades específicas de “adoctrinamiento” tales como las que hemos presentado. Individuos carentes del sentimiento natural de estar ligados a la sociedad se vuelven irremplazables en cualquiera de estas actividades. Una vez más, el primer plano debe ser ocupado por casos de psicopatía de base, seguidos de aquellos con anomalías similares, y finalmente de gente alienada de la sociedad en cuestión como resultado de diferencias raciales o nacionales.

El fenómeno de la patocracia madura durante este período: se construye un sistema de adoctrinamiento extensivo y activo, con una ideología adecuadamente restaurada que constituye el vehículo del caballo de Troya para el proceso de patologización del pensamiento de individuos y de la sociedad. El propósito nunca se admite: forzar mentes humanas para incorporar métodos experimentales patológicos y modelos de pensamiento, y consecuentemente aceptar dicho mandato. […]

Durante el shock inicial, el sentimiento de vínculos sociales se va debilitando; sin embargo, luego de que ha sido sobrevivido, la mayoría aplastante de la gente manifiesta su propio fenómeno de inmunización psicológica. Simultáneamente, la sociedad comienza a reunir conocimiento práctico sobre esta nueva realidad y sus propiedades psicológicas. Poco a poco la sociedad aprende a percibir los puntos débiles de tal sistema y utiliza las posibilidades de un orden más conveniente en sus vidas. Comienzan a aconsejarse mutuamente sobre estos temas, regenerando de ese modo lentamente los sentimientos de vínculos sociales y la confianza recíproca. Un nuevo fenómeno ocurre: la separación entre los patócratas y la sociedad de gente normal. Los últimos corren con ventaja en lo que se refiere al talento, las habilidades profesionales, y el sentido común sano. Por consecuente, tienen algunas cartas en sus manos. Finalmente la patocracia se da cuenta de que debe encontrar algún tipo de “modo de vivir” o de relacionarse con la mayoría de la sociedad: “Después de todo, alguien tiene que trabajar para nosotros.” […]

La Gente Normal Bajo el Dominio Patocrático

Tal como fue alegado anteriormente, en una patocracia bien desarrollada esta anomalía distinguida como psicopatía de base inspira al fenómeno en general… El mundo patocrático – el mundo de egoísmo y terror patológicos - es tan difícil de entender para las personas que se criaron fuera del alcance de este fenómeno que por lo general manifiestan una inocencia infantil, aunque hayan estudiado la psicopatología y que sean psicólogos de profesión.

Si una persona con un sustrato instintivo normal y una inteligencia básica ya ha escuchado hablar y leído acerca de tal sistema de dominio de la autocracia despiadada “basada en una ideología fanática,” siente que ya se ha hecho una opinión sobre el tema. Sin embargo, la confrontación directa con el fenómeno hace que se sienta indefenso intelectualmente. Todas sus ideas imaginativas previas resultan ser virtualmente inútiles; no explican casi nada. Esto provoca una sensación molesta de que él/ella y la sociedad en la que fue educado eran bastante inocentes…

Una de las diferencias observadas entre la persona normalmente resistente y alguien que ha sufrido una transpersonificación, es que la primera está mejor capacitada para sobrevivir en este vacío cognitivo desintegrante, mientras que la segunda llena ese vacío con material de propaganda patológica y sin los controles suficientes.

Cuando la mente humana entra en contacto con esta nueva realidad tan diferente de cualquier experiencia con que se haya topado una persona criada en una sociedad dominada por gente normal, libera síntomas de un shock psicofisiológico en el cerebro humano con un tonus mayor de inhibición de la corteza cerebral y con una represión de los sentimientos, que luego a veces pueden brotar descontroladamente. La mente humana funciona más despacio y con menos vivacidad, dado que los mecanismos asociativos se han vuelto ineficaces. Sobre todo cuando una persona está en contacto directo con representantes directos del nuevo gobierno, que usan su experiencia específica para poder traumatizar las mentes de los “otros” con sus propias personalidades, su mente sucumbe a un estado de catatonia a corto plazo. Las técnicas humillantes y arrogantes de esos representantes, sus paramoralizaciones brutales, entorpecen los procesos de pensamiento y las capacidades de autodefensa de la persona normal, y los métodos de experiencia divergentes que esto sujetos utilizan se fijan en su mente. …

lunes 25 de junio de 2007

Stalin y los caracterópatas en la génesis del mal

El libro “Young Stalin” (El Joven Stalin), de Simon Sebag Montefiori, es su segundo texto sobre el dictador soviético, acerca de su juventud. En él se recuerda un episodio en que Stalin dice: “Mi mayor placer es escoger una víctima, preparar un plan minucioso, llevar a cabo la venganza y luego ir a la cama”.

El libro ofrece una riqueza de detalles serios y grotescos, creando un retrato memorable de uno de los monstruos más grandes del siglo XX.

Vale la pena citar el resumen de Montefiore sobre los constrastes de este ganster revolucionario: “Inspirado por un hambre de aprender y el instinto de enseñar, él estudió fervientemente novelas e historia, pero su amor por las cartas era abrumado por su ambición por mandar y dominar, derrotar a sus enemigos y vengar los desaires. Paciente, calmado y modesto, él podría ser al mismo tiempo un vanidoso, agresivo e irritable, con arrebatos de crueldad (que cambiaba) de un momento a otro…”.

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Trotsky, su víctima más famosa, lo despreció con consecuencias desastrosas. El intentó ignorar a Stalin tratándolo como un burócrata, pero Stalin no era un anónimo y este libro lo revela como un personaje exuberante, carismático, además de despiadado y a menudo cruel y sádico.

Mucho se ha escrito acerca de los golpes que sufrió de niño Stalin, de su padre violento y su adorada madre. Los habitantes de Gori, donde él se crió, eran adictos a la violencia callejera, y el Seminario de Tiflis lo ayudó a convertir a este autodidacta y poeta en un decidido ateo y rebelde.

Stalin pronto se tranformó en un revolucionario y terrorista, que desvergonzadamente creo una organización de asaltantes que robaba armas y protegía a los mafiosos.

El mundo de los revolucionarios georgianos era de conspiración con policías espías y dobles agentes que pertenecían a la policía secreta zarista, la Okhrana. Stalin no tenía escrúpulos para matar a cualquiera que fuera sospechoso de traición, y muchos inocentes fueron aniquilados por sospecha. Incluso hubo secuestros y un par de casos de piratería, cuando los revolucionarios se tomaron los barcos en el Mar Negro y el Mar Caspio, saqueando los tesoros. Gran cantidad de estas “expropiaciones” fueron enviadas a Lenin para financiar la causa bolchevique.

El gran robo de Tiflis, la emboscada a un camión lleno de dinero en la plaza principal, se convirtió en un escándalo que se difundió en todo el mundo. Atacando con bombas y armas de fuego, la pandilla de Stalin afectó a 90 personas, de las cuales 40 murieron. Fue una gran vergüenza para los bolcheviques, pero Lenin, que era tan inescrupuloso, como su acólito de Georgia, quería gastar el dinero en grande. El violento secuaz de Stalin, Kamo, fue a Finlandia con el equivalente a 1,7 millón de libras, que fueron destinadas para la causa. Los mencheniques, que no recibieron ningún penique de ese monto, se empecinaron en destruir a Lenin y Stalin. Lenin admiraba verdaderamente el comportamiento despiadado de Stalin. “Es exactamente la persona que necesito”, decía.

Su Mayor Placer


En una reunión con su camaradas bolcheviques durante su exilio en Liberia poco antes de la revolución, a todos los representantes les preguntaron sobre sus placeres favoritos. Varios mencionaron seducir mujeres y otros optaron por nombrar actividades políticamente correctas, como el servicio proletariado. Stalin, que recién había seducido y embarazado a una niña de 13 años en ese sector, dijo lo que a él le producía la mayor satisfacción: “Mi mayor placer es escoger una víctima, preparar un plan minucioso, llevar a cabo la venganza y luego ir a la cama. No hay nada más dulce que eso en el mundo”. Sus camaradas no lo tomaron en serio, lo que se iba a convertir en su mayor error, sin contar lo que sería para todo el país. Este es un libro impresionantemente objetivo, considerando que cubre el desarrollo de semejante horroroso tirano”.

Stalin, un ejemplo de caracteropatía frontal


Gracias a la introducción que nos proporciona el relato de este libro, nos adentraremos -en base al estudio hecho en Ponerología Política (Andrew M. Lobaczewski)- a ver cómo los individuos con ciertas anomalías en el tejido cerebral, son pieza fundamental en la génesis del mal, o sea, en la deformación social que deriva en el dominio psicológico de la visión psicopática del mundo.

Stalin resulta ser un paradigma en el estudio de este tipo de sujetos, especialmente por su característica patológica, esto es, la caracteropatía frontal. Por ello, antes de adentrarnos en cómo los caracterópatas (psicópatas secundarios) pavimentan el camino para la ponerización de la sociedad, es necesario adentrarnos en comprender los mecanismos y causas de su psicología.

“Consideraciones comparativas condujeron al autor [Lobaczewski] a concluir que Iosif Vissarionovich Dzhugashvili, conocido también como Stalin, debería ser incluido en la lista de este tipo especial de caracteropatía ponerogénica, la cual se desarrolló como parte del daño perinatal en los campos prefrontales del cerebro. La documentación y las noticias acerca suyo abundan en indicaciones: brutal, encantador, carismático como una serpiente, la toma irrevocable de decisiones, el carácter despiadado inhumano, la venganza patológica dirigida a cualquiera que se interpusiera en su camino; y la creencia egoísta en su propio genio por parte de una persona que era, en realidad, promedio. Esta afirmación explica también su dependencia psicológica a un psicópata como Beria. Algunas fotografías revelan la deformación típica de su frente, que aparece en gente que ha sufrido un daño muy temprano en las áreas mencionadas anteriormente. […]

Caracteropatía frontal: Las áreas frontales de la corteza cerebral (10A y B según la división de Brodmann) no están presentes en forma virtual en ninguna criatura excepto en el hombre; están compuestas por el tejido nervioso filogenéticamente más joven. Su citoestructura es similar a la de las áreas de proyección visual mucho más adultas, en el lado opuesto del cerebro. Esto sugiere algún tipo de similitud funcional. […] Como lo describen algunos investigadores, (Luria et. al.) las funciones de estas áreas - aceleración y coordinación del proceso de pensamiento – parecen provenir de esta función básica.

“Un daño en esta área… ha sido reducido considerablemente gracias al progreso del cuidado médico de mujeres embarazadas y recién nacidos. El rol ponerológico espectacular que resulta de los trastornos de la personalidad causados por esto debe ser considerado como característico, de alguna manera, de las generaciones pasadas y de las culturas primitivas.

Daños en la corteza cerebral en estas áreas perjudican selectivamente las funciones mencionadas anteriormente sin perjudicar la memoria, la capacidad de asociación ni en particular esas sensaciones y funciones basadas en los instintos, como por ejemplo la capacidad de intuir una situación psicológica. Por lo tanto la inteligencia general de un individuo no se ve reducida en mucho. […]

“La personalidad patológica de tales personas, conteniendo generalmente un componente de histeria, se desarrolla con el correr de los años.

"Las funciones psicológicas que no están dañadas se desarrollan de más para compensar, lo que significa que las reacciones instintivas y afectivas predominan. Gente relativamente vital se vuelve beligerante, feliz cada vez que toma algún riesgo, y bruta tanto en sus palabras como es sus hechos. Las personas con un talento innato para intuir situaciones psicológicas tienden a aprovecharse de este don de una manera egoísta y despiadada. En el proceso de razonamiento de dicha gente, se desarrolla un atajo, pudiendo evitar la función disminuida, por lo que esto lleva directamente de asociaciones a palabras, actos y decisiones que no son sujetos a disuasión alguna.

"Dichos individuos interpretan como un símbolo de su superioridad su talento para intuir situaciones y para tomar decisiones simplificadas por demás en fracciones de segundo, comparados con la gente normal, que necesita pensar durante mucho tiempo, experimentando dudas sobre uno mismo y motivaciones conflictivas. No es necesario deliberar durante un largo tiempo acerca del destino de tales criaturas.

Dichas “personalidades stalinísticas” trauman y hechizan a los demás, y a su influencia le es excepcionalmente fácil evitar el control del sentido común. Una gran proporción de gente tiende a acreditar poderes especiales a tales individuos, sucumbiendo por ende en sus creencias egoístas. Si un padre manifiesta un tal efecto, sin importar cuán mínimo éste sea, todos los niños en la familia presentarán pruebas de anomalías en el desarrollo de la personalidad.”(fin de cita)

Los caracterópatas (o psicópatas secundarios) en la génesis del mal


Nota: Entonces, una vez informados acerca de la caracteropatía frontal, es importante poder entender cómo este tipo de psicópatas secundarios permiten que las sociedades sean permeables a la acción degenrativa de los psicópatas esenciales:

“Los procesos patológicos han tenido históricamente una profunda influencia sobre la sociedad en general debido al hecho de que muchos individuos con personalidades deformadas han efectuados roles asombrosos en la formación de construcciones sociales. […]

“En cuanto a los factores patológicos de los procesos ponerogénicos, daños perinatales o de temprana infancia tienen resultados más activos que los daños que ocurren más tarde.[…]

“En sociedades con un sistema médico altamente desarrollado, encontramos que dentro de los primeros grados de la escuela elemental, de un 5 a un 7 por ciento de los niños han sufrido lesiones en el tejido cerebral, que causan ciertas dificultades en el comportamiento académico. […]

“Llamaremos “Caracteropatías” a los desórdenes de la personalidad que resultan de tal patología.

“Algunas caracteropatías juegan un papel destacado como agentes patológicos en los procesos de la génesis del mal en una gran escala social. […]

Nota: Más aún si consideramos que en estos casos se produce una selección negativa, en la cual el jefe de Estado con una mente dañada busca seleccionar a sus empleados, basándose en su propia visión del mundo dañada patológicamente, produciendo de esa forma graves efectos en las estructuras sociales bajo el dominio de tales individuos.

“La experiencia de personas con dichas anomalías crece por encima del mundo humano normal al cual pertenecen por naturaleza.

"Así, su modo diferente de pensar, su violencia emocional y su egoísmo encuentran una entrada relativamente fácil en la mente de otra gente y son percibidos como categorías de la visión lógica del mundo. Dicho comportamiento por parte de personas con tales desórdenes de la personalidad traumatiza la mente y los sentimientos de la gente normal, disminuyendo gradualmente su capacidad para hacer uso de su sentido común. A pesar de su resistencia, la gente se acostumbra a los hábitos rígidos de pensamiento y experiencia patológicos. Como resultado, en la gente joven la personalidad sufre un desarrollo anormal que conduce a una malformación. De este modo presentan factores patológicos ponerogénicos los cuales, a través de su actividad oculta, engendran fácilmente nuevas fases en la eterna génesis del mal, abriéndole las puertas a una activación posterior de otros factores que luego se apoderan del rol principal.[…]

“Anomalías de la personalidad desarrolladas como resultado de un daño del tejido cerebral se comportan como factores ponerogénicos insidiosos. Como resultado de las características descritas más arriba, [las influencias ponerogénicas] anclan en la mente humana, traumatizando a nuestra psique, empobreciendo y deformando nuestros pensamientos y sentimientos, y limitando la capacidad de individuos y sociedades para usar el sentido común y reconocer una situación psicológica y moral.

Esto le abre la puerta a personajes patológicos quienes más frecuentemente son portadores de desviaciones psicológicas heredadas. Luego empujan a individuos caracteropáticos hacia la sombra y preceden con su trabajo ponerogénico. Es por eso que diversos tipos de caracteropatías participan en los períodos iniciales de la génesis del mal, tanto en la escala macro-social como al nivel individual de las familias humanas.” (Fin de cita)

[Este artículo está basado en extractos del comentario de libro intitulado "Stalin, el gran delincuente", de Anthony Beevor, Daily Telegraph]